Razones y propuestas educativas


Luis Gómez Llorente explica la función educadora del Estado

Hemos recogido este fragmento escrito por Luis Gómez Llorente quien falleció la pasada semana en su libro Educación pública.

Acabamos de afirmar que la escuela pública constituye una pieza sustancial del Estado de bienestar o Estado providencia. Entendemos, pues, la función educadora del Estado, la “instrucción pública” como algo que se deriva de la naturaleza cooperativa y solidaria del orden político.

No es algo residual o “subsidiario”, sino una obligación que contraemos todos, en cuanto miembros que somos de la sociedad, para con aquel que lo necesita.
El saber es un bien social del que en algún grado todos participamos, y al que todos contribuimos. La escuela pública, la que es de todos, es la institución social que ofrece a cada uno —sin exclusión—
el saber que sea capaz de asumir según su capacidad volitiva e intelectiva. 

Que el saber es un hecho social nos lo enseñó PLATÓN, en La República. Primero nos enseña que quien llega al conocimiento de las ideas deberá retornar a la caverna sombría para enseñar a los otros. Luego, nos dirá que los sabios deben suspender la gozosa contemplación de las ideas, y conducir a los demás mediante leyes justas, porque no serían sabios sin la contribución de los otros. No es sólo nuestro esfuerzo lo que nos hace sabios, sino la convivencia social y el concurso de los demás.  

De forma mística dijeron los teólogos que saber es participar en la sabiduría divina —abierta a todos—, y el Evangelio de San Juan pone el origen del ser en el Logos, en la Palabra. Nunca, como en nuestro tiempo, se hizo tan patente que el saber es un hecho social, un patrimonio de la humanidad, un fruto del esfuerzo colectivo, hecho como todo lo demás por la contribución de innumerables individuos. 

Lo que aquí se plantea es cómo distribuir ese patrimonio, cómo tener un acceso igualitario a lo que es de todos, a la ciencia, a la tecnología, a las humanidades, a las artes.

Género y educación un libro que anima a seguir luchando por la igualdad entre hombres y mujeres

Carmen Rodríguez,  presenta Género y educación, nuevo libro de la colección Razones y propuestas educativas.

¿Cómo surge la idea de hacer este libro?

Este proyecto es una síntesis de las ideas que se han ido forjando durante mi trayectoria profesional dedicada a la reflexión feminista en la educación, a la investigación sobre género y a mi implicación política sobre la igualdad entre hombres y mujeres en la que considero hay que seguir trabajando. Se trata de un tema que suscita reticencias a algunas personas que piensan que la igualdad está conseguida y las desigualdades actuales son fruto de diferencias naturales, tienen especial interés los datos e informes que se muestran en el libro y corroboran las afirmaciones que en él se realizan.
¿Cuáles son sus aportaciones originales frente a otros libros de las mismas temáticas?
Un recorrido por las olas del feminismo reciente y cómo se han concebido los conceptos de igualdad y diferencia en cada momento. Estos conceptos han sido clave en la configuración de diferentes corrientes de pensamiento en el feminismo.
Una propuesta de una teoría liberal de la justicia curricular en educación sensible a las desigualdades culturales, sexuales, de origen socio-cultural, etc. que siempre están atravesadas por desigualdades de género.
Una incursión en el análisis de datos y gráficos actualizados que muestran una radiografía de la situación actual de las relaciones entre hombres y mujeres y las posiciones que ocupan, a la vez que muestra los nuevos problemas y temas que dentro del género y la cultura escolar están apareciendo:(rendimientos de chicos y chicas, educación segregada…)
¿En qué obras te has inspirado?
En la teoría de las capacidades mínimas de Nussbaum y Amartya Sen  que plantean ideas nuevas para lograr la justicia social.  En teóricas feministas como Nancy Fraser, Amelia Valcárcel,  Madeleine Arnot, Sandra Harding o Sheila Benhabib que piensan en la diferencia no como contraste entre culturas  mayoritarias y minoritarias  estáticas sino en términos de un reconocimiento complejo de la identidad. Críticos sociales como Michael Foucault, Pierre Bourdieu y Noberto Bobbio que construyen ideas y conceptos para analizar los símbolos y las estructuras que mantienen las relaciones de poder jerárquicas. En investigadoras e investigadores de la educación como Stephen Ball,  Marina Subirats, Amparo Tomé, Esther Barberá y Pilar Ballarin que han revisado las relaciones de género desde diferentes aspectos de la investigación educativa .
En teorías nuevas sobre la segregación escolar sustentadas en nuevos determinismos biológicos y culturales que proliferan en políticas educativas de países de nuestro entorno y en obras divulgativas de carácter pseudocientífco que vuelven a decirnos a las mujeres que nuestras diferencias construidas a lo largo de la historia no son más que fruto de nuestra naturaleza diferente.

¿Qué aspectos destacarías?
Es una obra teórica y empírica sustentada en literatura y en investigaciones sobre género y educación, aunque los conceptos tienen un sustrato importante de filosofía política, que intenta revisar las aportaciones del feminismo a  la cultura escolar.
Contrasta informes internacionales y datos de la situación actual de las mujeres en el mundo educativo y en la construcción del conocimiento que nos llevan a reflexionar sobre las reacciones conservadoras que se suelen dar en los movimientos sociales cuando se producen determinados avances.
Ofrece un acercamiento a las limitaciones que chicas y chicos padecen en la escuela como consecuencia de los estereotipos sexuales y la cultura que está inmersa en las relaciones, en los contenidos y en la propia organización escolar.
¿A quién se lo recomendarías?
A personas interesadas en las desigualdades sociales de cualquier tipo y especialmente en las desigualdades por la construcción social que se hace en nuestras sociedades de lo que significa ser hombre y mujer.
A cualquier profesor y profesora que esté preocupado por la construcción del género de sus alumnos y alumnas para que no tenga limitaciones en sus elecciones y sean autónomós/as como ciudadanos.
A todos los colectivos interesados en la educación como una posibilidad de transformación social.