políticas neoliberales


José Gimeno Sacristán en busca del sentido de la educación

Reproducimos el comentario titulado Selección y desconfianza publicado en El País el 23 de agosto de 2012 por José Gimeno Sacristán  catedrático de Didáctica de la Universidad de Valencia

Este comentario viene a colación de cómo las propuestas políticas tienen una visión de la educación poco exigente en lo que se refiere a la amplitud de fines, matices del discurso y con pocas ambiciones. Sin embargo, se las ve muy preocupadas en demostrar la eficacia, controlando por medios técnicos el funcionamiento de los sistemas escolares, el diagnóstico y comparación de resultados. Da la impresión de que la educación como utopía está agotada. Y eso conduce a la desaparición de preguntas importantes que movilicen el pensamiento y la investigación.

En la evaluación de los procesos de enseñanza-aprendizaje, lo exigido al alumnado acaba concretando lo que nos importa más conseguir y, así, en las políticas educativas nos pasaría lo mismo: que acaban reduciendo la educación a lo que exigen en la evaluación del sistema. La evaluación se convierte de esa forma en la manera directa de intervenir en la mejora de la calidad y, de paso, hace de ella el instrumento para hacer política educativa. Las razones para evaluar parecen agotar lo que son las razones para educar. Esta es una de las explicaciones del auge de las evaluaciones externas: suplen a otras políticas de control del conocimiento (del currículo), de la innovación y de la formación del profesorado, al convertirse en toda una pedagogía.

Como ya sabemos, se denominan evaluaciones externas a aquellas que son realizadas por personas, agencias o instituciones locales, nacionales o internacionales, siempre ajenas a quienes van a ser evaluados. Existe un amplio espectro de ejemplos de este tipo de evaluación, desde el informe que hace un inspector en un centro hasta el informe de evaluación que realizan las agencias de calificación de riesgos en el mercado financiero en un determinado país para dar confianza a los inversores. Seguro que a muchos nos suena más la agencia Moodys por su presencia en la crisis económica. Las auditorías son otra forma de información elaborada, destinada a dar cuenta de cómo funciona una institución, una empresa, los efectos de un programa, etcétera. Estas evaluaciones se encargan puntualmente o se llevan a cabo dentro de una estrategia de seguimiento de la evolución de determinados aspectos.

En educación también tenemos nuestras particulares agencias de rating tipo Moodys. Las evaluaciones externas que, en nuestro caso, se realizan promovidas por las administraciones desde fuera aplicando pruebas que valoran al alumnado en una serie de indicadores, cumplen determinadas funciones y tienen, también, efectos secundarios no fáciles de controlar.

Tenemos conocimiento y experiencia en España acerca de algunos ejemplos de evaluación externa, por ejemplo, las reválidas y las pruebas finales de acreditación. La reválida (como su nombre indica, consista en unas pruebas de evaluación de los contenidos dados en un determinado ciclo de enseñanza), cuya justificación no es fácil que la hagan explícita quienes sostienen su bondad. Podemos preguntar irónicamente si es que se quiere que el estudiante tenga que rememorar (repasar) lo que en su día tuvo que aprender para superar las materias o áreas del currículum provocando el repaso de los contenidos cursados, lo cual no tiene sentido, pues, por la misma lógica, habría que realizar constantes reválidas. Revalidar no es dar más educación ni mejor enseñanza, sino una dificultad añadida a los estudios, pudiendo comprobarse que indican el tipo de aprendizaje que es considerado útil para superarlas.

Otro argumento muy utilizado es pensar que poner en el horizonte una prueba de reválida de cuya superación depende la obtención de una titulación será un modo de fomentar la motivación y el esfuerzo mirando el arco de triunfo de la salida. Un argumento que el alumno contestaría con la pregunta: “¿Tan largo me lo fiáis?” que hace Don Juan cuando la pecadora le recuerda que hay infierno y muerte. ¿No se le puede ofrecer al alumno otra motivación?

Las reválidas sí que cumplen una función segura, la de seleccionar a los alumnos más débiles, por lo que no es moralmente aceptable cuando esas pruebas se aplican en la educación obligatoria. Siendo dudosa la utilidad más allá de ese periodo.

En el Libro Blanco (1969) que precedió a la Ley General de Educación de 1970 se razonaba la supresión de las dos reválidas que existían tras los bachilleratos elemental y superior, como medidas para aumentar la afluencia y permanencia en el sistema educativo de una creciente población joven, mejorando su nivel cultural.

Aquellas pruebas estrangulaban la pirámide escolar. En el curso 1965-66, la mitad de los alumnos no superaba la reválida del Bachillerato Elemental (cursado entre los 10 y los 14 años). Un 43% fracasaba en la de Bachillerato Superior. Los reprobados se veían obligados a salir del sistema y nutrían la que se denominó ironías del lenguaje enseñanza libre, que no era otra cosa que clases para fracasados en academias, impartidas en muy malas condiciones, o tenían que valerse de los apoyos de profesores particulares, siempre pagados por las familias. No conocemos a nadie que haya argumentado que la supresión de aquellas pruebas fuera entonces causa de deterioro alguno de la calidad del sistema educativo, sino más bien al contrario: democratizó la educación y mejoró el nivel del país.

Las reválidas o cualquier otra prueba externa al final de ciclo, cuya función sea la de acreditar la suficiencia para obtener una determinada titulación, significa recelar y desconfiar del sistema de enseñanza en general y, especialmente, del profesorado que es el que controla el aprendizaje y la progresión de mismo. No se confía en que imparta los contenidos estipulados, o no los exija con el nivel de dificultad debido.

Suele argumentarse que, precisamente, porque hay diferencias entre profesores y centros cuando desarrollan el currículo, cuando se requieren desiguales niveles de exigencias, la prueba externa a todos ellos los pondría en igualdad de condiciones para obtener los mejores resultados, de acuerdo a las posibilidades de cada uno.

Este es un argumento que se da para justificar la prueba de Selectividad a la entrada de la enseñanza universitaria, pues de esa forma los colegios públicos quedan igualados a los privados, al ser medidos no por las calificaciones de sus respectivos profesores, sino por una misma medida. Lo cual no creo que anule las desigualdades que pudieran existir, las cuales vienen de más atrás, de los procesos de selección que realizan algunos centros privados y que se manifiestan en todo momento. El efecto corrector de las pruebas sería eficaz en el caso de que algún centro falseara las calificaciones.

Las pruebas externas que dan lugar a acreditaciones o títulos pueden justificarse como una medida para mantener la cohesión de un sistema educativo dentro de un Estado, pues garantizaría la exigencia de asimilar la cultura seleccionada como patrimonio para todos igual para todos en todo el territorio. En España está ocurriendo todo lo contrario. Las comunidades autónomas quieren diferenciarse haciendo sus particulares evaluaciones externas o que se les proporcionen sus resultados segregados, como ocurre en el proyecto PISA, creando retratos diferenciados de cada una de ellas. Si se recurre a las pruebas externas como el mecanismo para homologar territorios, será porque fallan otros controles, como es la Alta Inspección, las regulaciones estatales del currículo o las orientaciones sobre los materiales curriculares.

José Gimeno Sacristán es catedrático de Didáctica de la Universidad de Valencia. Este es un extracto de un capítulo del libro En busca de sentido de la educación, que publicará la editorial Morata este año.

Dos ejemplos de lucha contra la injusticia global: sweatshops y sandblasting

Versace anuncia que prohibirá la técnica letal del sandblasting para sus vaqueros Ésta se utiliza para generar el efecto de desgaste en los vaqueros. Se ha demostrado que produce unos efectos letales en quienes la realizan. 

Que Versace haya tomado esta decisión es consecuencia de la Campaña Ropa limpia cuyo objetivo es concienciar a las grandes marcas para que exijan unas condiciones de calidad para los trabajadores que desarrollan sus productos, aunque ellos no sean los responsables directos de los mismos.

En el libro Responsabilidad por la justicia, Iris Marion Young recoge una iniciativa similar la del movimiento anti-seawtshop. Os animamos a leerla para descubrir cómo se puede luchar contra un fenómeno de injusticia global:

“En las últimas décadas, un movimiento en contra de los sweatshops (talleres de trabajo esclavo de industria textil ubicadas en países menos desarrollados), ha llamado la atención por las condiciones en las que se producen pantalones, vestidos, camisas, zapatos y otros artículos textiles, en muchas partes del mundo. A través de folletos y demostraciones, los activistas han hecho un llamamiento a muchos agentes, a menudo muy ajenos a los trabajadores, para asumir la responsabilidad por sus condiciones laborales.

Aunque esto parece una exigencia extraña, ha resonado en muchas personas y el movimiento ha tenido cierto éxito en un período de tiempo relativamente corto.
Los activistas anti sweatshop han alzado protestas a las instituciones que adquieren ropa al por mayor, tales como los ayuntamientos 2, o que marcan las prendas con su nombre o logo, como es el caso de algunas universidades 3, para asumir la responsabilidad por las lamentables condiciones bajo las que se confeccionan, a menudo en fábricas al otro lado del mundo. Los activistas del movimiento social también han repartido octavillas en la puerta de tiendas de ropa de marca tales como Gap, Nike o Disney, o vendedores de ropa al por menor más genéricos como Target y Walmart, tras explicar que una buena parte de la ropa vendida en estas tiendas se produce bajo condiciones de explotación. Por lo general no piden a los consumidores que boicoteen la compra de los productos, sino que les urgen a contactar con los vendedores de marcas y exigir que presionen a los productores a quienes contratan para que mejoren las condiciones de sus trabajadores.

Muchas instituciones e individuos encuentran absurda la idea de que los consumidores y los vendedores asuman la responsabilidad por las condiciones laborales de fábricas situadas lejos, a menudo en otros países. Si las personas que producen la ropa que comercializamos y compramos deben trabajar en condiciones infrahumanas, dicen, esto no tiene nada que ver con nosotros. Son los dueños y gerentes de las fábricas quienes deben cargar con la culpa. A pesar de la aparente falta de sentido de esta disociación, los requerimientos del movimiento parecen haber tocado una tecla en muchos individuos e instituciones.

Pocos negarían que los dueños y gerentes de las fábricas son en parte responsables por las condiciones de explotación de los trabajadores. Sin duda, a muchos de ellos se les debería atribuir la responsabilidad bajo los modelos de responsabilidad contractual o penal. Sin embargo, debido a las prácticas generalizadas, los procesos sociales y económicos estructurales y la naturaleza extendida de la industria textil en particular, existen buenas razones para creer que otros muchos comparten también la responsabilidad de mejorar las condiciones laborales incluso en otros países. Aquí tenemos un caso donde la culpa en el sentido de responsabilidad se puede imputar debidamente a otros muchos que también tienen la responsabilidad política.”

Este extracto servirá como ejemplo de una iniciativa global de lucha contra las condiciones de explotación laboral en países menos desarrollados. Si volvemos al tema del sandblasting, otras marcas como: Zara, H&M, Levi’s, Diesel o Lee a pesar de que se comprometieron hace un año a abandonar el sandblasting, no han cumplido con su compromiso, como puede leerse en esta noticia: Las principales marcas de ropa siguen fabricando vaqueros mortales . Por lo que todavía serán necesarias más movilizaciones para lograr que esta técnica deje de utilizarse.

El papel de las ONGs ante la globalización neoliberal

Claramente la campaña Stop Koni 2012 es un buen ejemplo de ciberactivismo. Ésta ha llevado a que un gran número de personas se interesen por conocer la situación en Uganda.
Naomi Miyashita, que forma parte de la Oficina de la representante especial para los niños y los conflictos armados de la ONU nos habla sobre la situación en el país y hace un análisis positivo de este tipo de movilización.

Jurjo Torres en su libro La justicia curricular advierte de la necesidad de que existan ONGs que lleven a cabo iniciativas a favor de la sociedad, más allá de los intereses de las grandes corporaciones y los gobiernos. La iniciativa de la que hablábamos anteriormente, es un ejemplo de esto:
“Cualquier sociedad que genera y precisa de tal número de Organizaciones No Gubernamentales, como acontece en el mundo de hoy, de iniciativas ciudadanas que tratan de resolver los numerosos y graves desastres que ocasionan las economías de mercado, es una buena muestra de las enormes injusticias con las que los gobiernos e instituciones públicas y privadas toman sus decisiones; de cómo las grandes corporaciones y los gobiernos neoliberales y conservadores sufren una ceguera selectiva. A la hora de analizar, planificar, implementar y evaluar las decisiones que se vienen tomando desde estos organismos economicistas en los mercados locales y globales es muy fácil detectar su egoísmo e incapacidad para miradas políticas y sociales de mayor calado; su ceguera para atender al bien general.”
En otro momento, el autor, hace referencia a la importancia del ciberactivismo a la hora de buscar alternativas a la globalización neoliberal:

“A la hora de un análisis de la globalización neoliberal es preciso prestar atención a las reacciones que genera entre los pueblos y colectivos sociales más sensibles a las cuestiones de justicia. Ahí está el ejemplo de dinámicas como el Foro Social Mundial y su búsqueda de alternativas para construir otro mundo más humano y justo; de los grupos organizados a nivel mundial
como ATTAC (Asociación internacional para la Tasación de las Transacciones Financieras para la Ayuda al Ciudadano), que tratan de denunciar la especulación financiera, las políticas de privatización de las instituciones públicas y la dictadura de los mercados, en general; de fenómenos como los del ciberactivismo y el propio movimiento de software libre, en los que se trata de facilitar el acceso a todo el mundo tanto a las tecnologías como al software necesario para las comunicaciones virtuales, con el fin de implicarse más activamente, mediante blogs, wikis, facebook, twitter, …, en la divulgación de noticias y documentos que contribuyan a convertir a la ciudadanía en un conjunto de agentes más activos y reflexivos, social y políticamente. Un buen modelo de este uso del ciberativismo es el que vienen haciendo la mayoría de las organizaciones no gubernamentales comprometidas con la justicia, los Derechos Humanos, la solidaridad y la paz, tales como: Amnistía Internacional, Intermón Oxfam, Greenpeace, Save the Children, SODePAZ , ACSUR Las Segovias,
ADEGA (Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza) 44, Médicos Sin Fronteras (MSF), …”

¿Desaparecerá la pobreza?

Dejamos aquí algunos recortes de citas del artículo que ha publicado Fernando Álvarez-Uría titulado ¿Desparecerá la pobreza? en la Revista Cuarto Poder.

Queremos recoger aquí algunas ideas del artículo que nos han llamado la atención.

Comienza dándonos una perspectiva de cómo está nuestro mundo ahora:
“Nuestras ciudades se asemejan cada vez más a la Corte de los milagros que describió Valle Inclán. A través de los marginales urbanos se expresan no sólo dramas humanos, sino también la angustia, el miedo, las incertidumbres que pesan sobre el futuro de nuestras sociedades.”

Continúa con un análisis histórico que pasa por las teorías de Keynes quien confiaba en que la pobreza desaparecería: Keynes nos anuncia por tanto una sociedad que ha abandonado el espíritu del capitalismo, así como las coerciones económicas, anuncia una humanidad en libertad para quien la avaricia sea un vicio; la práctica de la usura un delito; el afán de dinero, detestable; y que opinará que los que menos piensen en el día de mañana son los que caminan por la senda verdadera de la virtud y la sabiduría. Hoy sabemos que sus previsiones distan de haberse hecho realidad.

Obervando la situación actual donde la pobreza está en aumento el autor se plantea la cuestión que da título a este artículo: ¿Desaparecerá la pobreza?

“¿Desaparecerá la pobreza? A la hora de avanzar el futuro los llamados expertos se dividen entre los que preven un sistema social con altas tasas de vulnerabilidad y precariedad en el trabajo, que golpeará especialmente a las mujeres, a los emigrantes y a los jóvenes, y los que anticipan una futura sociedad con más bienestar, con políticas del reparto del trabajo, políticas activas de empleo, más y mejores servicios sociales, así como políticas redistributivas. En realidad los dos escenarios en pugna son una prolongación de la sociedad de clases que enfrentó al liberalismo con el socialismo, al mercado autorregulado con la democracia. Karl Marx consideraba que el capitalismo avanzaba hacia su propia destrucción, pues el proceso de acumulación capitalista, y la internacionalización del capital en un mercado desterritorializado, conduciría inexorablemente a un proceso de proletarización creciente, y por tanto a la futura insurrección triunfante de los proletarios sobre los propietarios. Por su parte Keynes, al promover el Estado social, al situar en un primer plano los intereses de la sociedad democrática, anticipaba, a partir del reformismo social, tanto a escala nacional como internacional, una sociedad integrada en la que al fin desaparecería la pobreza.”

El autor termina su análisis concluyendo que nos encontramos ante una encrucijada importante donde “estamos obligados a elegir entre reconocer en la practica un derecho de humanidad para todos, o prolongar las políticas de tierra quemada del capitalismo neoliberal que, una vez más, anticipan el peor de los escenarios posibles”

Los jóvenes del 15-M lo tienen claro y hacen frente a los “grandes problemas que nos aquejan con una pequeña dosis de optimismo, ¡Sólo una revolución cultural democrática puede salvarnos!”

LOS RECORTES: UNA AGRESIÓN A LA EDUCACIÓN PÚBLICA (Y A SUS DOCENTES)

Manuel de Puelles Benítez Catedrático emérito de Política educativa (UNED) nos ofrece su esclarecedor punto de vista sobre este tema.

Los recortes en la educación pública son la consecuencia de un discurso político del que está ausente la idea de justicia y de lo público. Por eso, lo más apremiante es reivindicar el principio de lo justo (fundamento civilizado de una sociedad) y de lo público (que es lo que nos integra a todos).

Puede argumentarse que en tiempos difíciles es necesario recortar también la educación. Sí, pero la educación debe ser la última partida a recortar y, en todo caso, debe hacerse con equidad, es decir, contribuyendo todos, no siempre los mismos. ¿Responde a la equidad recortar los fondos públicos de nuestros colegios e institutos y no los fondos públicos asignados a la educación privada concertada? ¿Es justo recortar los fondos a la educación pública cuando al mismo tiempo se mantienen las desgravaciones fiscales a la educación privada, como ocurre en la Comunidad de Madrid?

Si hay que recortar, reajústense las prioridades presupuestarias, recórtense o elimínense los gastos de las campañas institucionales, las cuantiosas desgravaciones fiscales de todo tipo, las incontables subvenciones a fondo perdido, el enorme gasto de las televisiones autonómicas (en algunas comunidades hay dos o tres canales), y un innumerable y largo etcétera. De hecho lo que los recortes en educación reflejan es sólo la pobre prioridad que algunas comunidades asignan a la educación pública (no a la privada).

Recortar el gasto público es rebajar la inversión en educación que, desde hace muchos años, los economistas consideran una de las más productivas (un euro invertido en educación produce a la larga cuatro). La política de recortes pone en peligro los últimos logros alcanzados: por primera vez en muchos años el fracaso escolar, medido por la tasa de graduados en educación básica, ha bajado de un 31% en 2007 a un 26% en 2009 (cinco puntos porcentuales), y el abandono escolar temprano, es decir, la tasa de estudiantes que abandonan la formación postobligatoria -bachillerato y formación profesional de grado medio-, ha bajado de un 31,9% en 2008 a un 28,1% en 2010 (3 puntos y medio). La mejora de los dos indicadores más expresivos del sistema educativo se ha producido probablemente por las políticas de refuerzo del aprendizaje, apoyo, desdoblamientos de aulas, consolidación de la tutoría y de la orientación escolar, políticas que son las que están sufriendo más los recortes como consecuencia de la supresión de profesores (si el objetivo prioritario, dicen, es crear empleo, ¿se crea empleo despidiendo profesores?).

El efecto beneficioso del gasto público en educación no se produce de inmediato sino que necesita tiempo. Los recortes de ahora producirán a medio plazo un efecto nocivo. No se diga que el gasto no siempre produce calidad. Eso es cierto sólo a partir de un determinado umbral que nosotros no hemos alcanzado, olvidando que los mejores sistemas educativos, con los que queremos compararnos, invierten, desde hace lustros, entre un 6% y un 7% del PIB en educación (nosotros no llegamos al 5%).

Manuel de Puelles Benítez ha publicado con Morata Problemas actuales de política educativa, obra incluida en la colección Razones y propuestas educativas.

Jurjo Torres critica las políticas neoliberales en educación

” Las políticas neoliberales en educación cada vez son denunciadas por más voces y en un mayor número de países. Esta vez es llamativa la fuerte acusación que acaba de realizar Jack Lang, el intelectual y dos veces ministro socialista de educación en Francia.

En su recién editado último libro, Pourquoi ce vandalisme d’État contre l’École. Lettre au Président de la République (Editions du Félin), acaba de lanzar una durísima denuncia contra el gobierno conservador de Nicolás Sarkozy. Acusa a su gobierno de estar realizando un “vandalismo de Estado” contra la escuela pública, de convertirse en una “máquina infernal” para llevar a cabo una “destrucción planificada” y una “privatización progresiva”, un recorte brutal en las plantillas de profesorado, de los recursos didácticos, de los programas de formación y actualización del profesorado … sobre la base de toda clase de mentiras y ataques al profesorado y a sus organizaciones.
            Una denuncia que se suma a muchas otras que, desde hace varios años, se vienen haciendo también en nuestro país de ataque y destrucción del Estado del bienestar.

«Monsieur le Président de la République,

De la déception, je suis maintenant passé à la colère et à la stupéfaction.

Pour la première fois dans l’histoire de la République, vos gouvernements exécutent sans état d’âme un plan pluriannuel de destruction d’emplois dans l’Education nationale: plus de 15000 postes supprimés chaque année ; bientôt près d’un dixième des acteurs de l’Ecole manquant à l’appel. Sous prétexte de limiter les dépenses, on dilapide le plus précieux : l’avenir de nos enfants, qui est aussi la première richesse de la Nation. Y a-t-il au moins, derrière ce saccage, un projet politique visant à «faire mieux avec moins»? Nullement ! Comme le juge de Lucky Luke s’exclamait «pendons-les d’abord, nous les jugerons ensuite», les ministres sabrent aveuglement dans les recrutements, puis improvisent des réformes dilettantes ou trompeuses pour maquiller leur absence de vision à long terme. Que d’arguments fallacieux, de chiffres tronqués, de jeux de dupes et d’illusions d’optiques ! Aucune nuance de la palette du mensonge ne nous aura été épargnée»