políticas neoliberales


Francesco Tonucci defiende la educación pública

Francesco Tonucci en esta entrevista realizada por la plataforma Stop Ley Wert, insiste en la importancia de mantener la educación como un derecho para todas las personas y no sólo para unas pocas.

El mercado no puede ser el que establezca qué deben aprender niños y niñas. Ellos tienen que aprender a ser felices.

La educación debe enseñara a colaborar no a competir

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Crisis, política y retórica de la globalización

Hemos seleccionado unos extractos del prólogo del libro del libro Políticas educativas en un mundo globalizado bastante clasificadores sobre la situación de crisis global que vivimos en la actualidad.

El mundo se había acostumbrado a las crisis financieras de los países en vías de desarrollo de África y de países al margen del sistema económico global, como Tailandia e Indonesia. Durante la crisis financiera de Asia en 1997, la responsabilidad de los problemas económicos que afrontaban los países en vías de desarrollo se atribuyó a su supuesta incapacidad para adaptarse a los rigores del sistema. Sin embargo, en 2008 fue la economía más poderosa del mundo, la de Estados Unidos, la primera en caer.
(…)
Los debates son complejos y sofisticados, lo que no han examinado acertadamente es el aparato ideológico en el que se sitúa la narrativa básica de la economía global, y los modos en que el concepto de la globalización se ha utilizado discursivamente para promover un determinado conjunto de prácticas. En la esfera de la política económica, la retórica de la globalización, por ejemplo, ha alentado el movimiento transnacional de grandes sumas de dinero al permitir las prácticas explotadoras de los bancos inversores, al igual que de los administradores de fondos de cobertura y de contables creativos.

Asimismo, en otras áreas de la política pública, se ha fomentado una forma de pensar particular sobre las preferencias políticas en cuanto a cómo deberían responder las políticas nacionales y locales a la globalización. Lo cierto es que una ideología específica de globalización se ha convertido en un mantra que refuerza sus afirmaciones y desprecia toda crítica. Tanto, que los políticos ahora
hablan de una forma un tanto irreflexiva sobre los “imperativos de la economía global” que, según afirman, tiene implicaciones en todos los aspectos de la gobernanza y práctica administrativa, incluyendo la política educativa. (…)

Determinada narrativa de la globalización en las deliberaciones sobre política educativa para argumentar el rechazo de las ideas asociadas al estado de bienestar keynesiano, alentando a los políticos a pensar en términos de un papel minimalista para el Estado en la educación, con mayor
dependencia de los mecanismos de mercado. Argumentos, más económicos que educativos, respaldan una política educativa con un enfoque según el cual todos los sectores de la educación deben producir el pensamiento de capital humano (…)

Ha habido un cambio desde lo socialdemócrata a un pensamiento de tendencia neoliberal respecto a los propósitos educativos y la gobernanza, que ha derivado en políticas de mercantilización, privatización y comercialización por un lado, y en una mayor demanda de mecanismos de evaluación y rendición de cuentas por otro. (…)

los debates públicos sobre educación aún están basados en un punto de vista neoliberal de la globalización, con una creencia prácticamente ciega de que la educación es inocente respecto a los impulsores ideológicos de la crisis financiera global.(…)

En este libro hemos procurado:

  • proveer una nueva exposición sobre los estudios de política educativa a través de la revisión del modo en que los discursos de la globalización están vinculados a la promoción de un conjunto particular de políticas educativas en todo el mundo. 
  • comprender por qué las políticas educativas aún permanecen atrapadas en un marco neoliberal a pesar de sus contraindicaciones y las críticas de amplio espectro enfocadas en sus descontentos y de las diversas alternativas propuestas a la educación neoliberal.
  • Hemos argumentado que las presunciones neoliberales son difíciles de cambiar porque hemos sido incapaces de imaginar una narrativa alternativa en la educación que no abandone la globalización, sino que esté conformada por perspectivas más progresistas. 

Este debate permanece tan válido en la actualidad como lo fue cuando se publicó el libro por primera vez y se aplica a los países de habla española, al igual que a la tradición anglo-americana.

Puedes leer el prólogo completo aquí:

Políticas educativas en un mundo globalizado, sé el primero en leer el prólogo a la edición española

Aquí puedes leer el prólogo a la edición española de la obra Políticas educativas en un mundo globalizado, escrita por Fazal Rizvi y Bob Lingard.

El libro se publicará en formato papel y digital a finales de este mes, si desean recibir información sobre las novedades, pueden suscribirse a nuestro boletín.

¿Por qué no nos gusta la LOMCE? Con Gomaespuma y Frato

Este vídeo muestra los principales aspectos de la LOMCE con los que la plataforma Stop Ley Wert se muestra más crítica:

  • La Lomce propone un modelo educativo basado en los intereses del mercado
  • Promueve la competitividad entre iguales en lugar de la cooperación
  • Trata los alumnos como números y no como personas

Puedes informarte sobre el manifiesto Stop Ley Wert en el enlace.

¿Soy culpable de ser pobre? De la responsabilidad personal a la responsabilidad política (2ª parte)

En una entrada anterior hablábamos del concepto de responsabilidad personal que define Iris Marion Young en su libro Responsabilidad por la justicia y en cómo esta se había utilizado para explicar la pobreza.

La autora en estos fragmentos se refiere a su modelo de responsabilidad más circular, que busca entender la estructura en la que se produce e involucrar a cada una de las personas para hacerla sentir responsable.

Últimos títulos de la colección Educación Crítica

“La idea de responsabilidad personal tal como se ha activado en el discurso de política social asume lo que discutiré más tarde como modelo de “culpa” o de “falta”, más común en el discurso legal y presente en muchos discursos morales. Una de las características de este concepto de responsabilidad es que su propósito es atribuir la responsabilidad a unos para absolver a otros. De esta manera, este concepto tiene dos implicaciones: cada persona o familia tiene su propia esfera de responsabilidad en la que deben asumir todos los costes de sus acciones; otros no tienen ninguna obligación de ayudarnos y nosotros tampoco la tenemos hacia ellos. Cada uno es responsable tanto de controlar las consecuencias de sus acciones, asegurándose de que no afectan negativamente a otros, y para “asumirlos” si lo hacen (como por ejemplo, pagar una compensación). Sin embargo, en este punto de vista no hay responsabilidades positivas entre las personas en virtud de participar juntas en procesos sociales. Si cada uno vive de forma autosuficiente sin depender de los demás, se verán dispensados de su responsabilidad personal. Creo que la función de absolver que tiene este discurso es uno de los motivos de su popularidad.Este discurso pasa por alto los procesos sociales a gran escala tan relevantes para evaluar la responsabilidad de la gente por sus circunstancias y sus responsabilidades hacia otros. En esta imagen tan simple de la sociedad sólo existen individuos y unidades familiares que interactúan unos con otros de vez en cuando. Los fenómenos relevantes que he señalado antes para entender tanto los cambios en la política social como el significado de sus consecuencias – tales como el incremento de la competitividad económica global, la consiguiente erradicación de gran parte de la producción industrial de las sociedades más desarrolladas, las tendencias del divorcio, las familias uniparentales en todas partes del mundo, y otros muchos factores estructurales – parecen no tener lugar en la sociedad planteada por esta filosofía moral. (…)

Las críticas que hicieron Mead y Murray de la política social de los años sesenta y setenta que contribuyeron a la exitosa reforma de política social, se basan en tres argumentos que analizaré y cuestionaré:
1) la responsabilidad personal y la causalidad estructural social son categorías dicotómicas y se excluyen mutuamente;
2) las circunstancias en las que se desenvuelven los desfavorecidos hoy en día no son injustas;
3) los políticos y los ciudadanos sólo tienen que preocuparse por la responsabilidad de los pobres marginados; en gran medida, los miembros de otros segmentos sociales actúan de forma responsable.
El proceso de cuestionamiento de estos razonamientos nos llevará hacia el planteamiento del tema principal de este libro: como individuos, ¿cómo deberíamos pensar sobre nuestra propia responsabilidad en relación a la injusticia social?

Más información sobre Responsabilidad por la justicia


¿Soy culpable de ser pobre? De la responsabilidad personal a la responsabilidad política (1ª parte)

“Si es pobre, por algo será. Si le van mal las cosas, es que no se ha esforzado suficiente. Como una lluvia fina, el pensamiento que culpabiliza al pobre por ser pobre y al parado por no encontrar trabajo va calando en el discurso político. Es en realidad el reverso del ideario del liberalismo económico, que entroniza la figura del emprendedor como modelo social y sitúa la competitividad como motor de cualquier progreso.”

Así comienza “Culpables de ser pobres” el artículo del periódico El País. 
Iris Marion Young explica en Responsabilidad por la justicia esta forma de entender la responsabilidad de las problemáticas sociales. En el capítulo titulado “De la responsabilidad personal a la responsabilidad política” partiendo de la Guerra a la pobreza que se desarrolló en Estados Unidos introduce conceptos como la responsabilidad personal.

En las últimas dos décadas ha habido un giro abismal en el modo en que los funcionarios, académicos, periodistas y el público en general entienden la pobreza y en sus opiniones acerca de lo que se debería hacer al respecto. Fomentado por ciertos académicos y analistas políticos conservadores a principios de los ochenta, se difundió el discurso, tanto entre liberales como entre conservadores, de que las causas de la pobreza en gran parte tenían su origen en los atributos de los pobres. Según este razonamiento,  los segmentos sociales que tienden a la pobreza no se responsabilizan tanto de su vida como los miembros de otros grupos y demasiado a menudo se implican en una conducta marginal o autodestructiva. Los programas de ayuda estatal empeoran el problema al permitir que estos segmentos marginados esperen ayudas por las que no hacen nada en compensación. Un nuevo estado de bienestar debería cortar de raíz esta mentalidad de ayuda social y exigir a las personas necesitadas que se hagan responsables de sus vidas.(…)

Últimos títulos de la colección Educación Crítica

 Razonamientos normativos del discurso de responsabilidad personal Un término clave que ayudó a impulsar la reforma social en Estados Unidos en los años noventa, así como en algunos de los demás Estados en proceso de reforma, fue el de “responsabilidad personal”. Los ciudadanos identificados como liberales defendieron esta idea al menos tanto como aquellos identificados como conservadores. He aquí las palabras del Presidente Bill Clinton al dirigirse a los americanos a través de la radio en septiembre de 1995: “La semana pasada os hablé de lo que creo que se debe hacer para reformar el sistema social de nuestra nación. Dije que una auténtica reforma social debería reflejar los valores que compartimos todos los americanos – trabajo, responsabilidad personal y familia.” [1]

 ¿Qué significa “responsabilidad personal?” En apariencia, esta frase es casi redundante. A través de debates sobre bienestar y pobreza, la responsabilidad personal sólo se ha identificado con el trabajo y la familia. Ser personalmente responsable significa que trabajas para subsistir en lugar de depender de los demás o de las retribuciones del Estado. Los miembros de una familia tienen la responsabilidad fundamental de cuidar y mantener materialmente a aquellas personas que por una razón u otra no pueden trabajar. Al incluir la responsabilidad personal en el lista de valores compartidos por todos los americanos, el Presidente Clinton puso énfasis moral en el valor del trabajo y de la familia, pero también añadió un nuevo valor tan sólo en un aspecto: enfatizó que el trabajador y la familia debían arreglárselas solos.

En una próxima entrada publicaremos cuál es el concepto de responsabilidad que defiende Iris Marion Young en su libro.

[1] Discurso presidencial, 16 de septiembre de 1995.

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