justicia social


Esclavos invisibles

UNICEF con la colaboración de Médicos sin fronteras ha elaborado el vídeo Esclavos invisibles donde explica la realidad de muchos niños y niñas que trabajan en el mundo. Muchas son niñas a las que se obliga a trabajar como exclavas sexuales, os invitamos a ver este vídeo para conocer mejor esta realidad.

En el libro Trabajo infantil, la autora Kaye Stearman plantea hasta qué punto podría ser beneficioso para la sociedad que trabajaran niños y niñas, éstas son las conclusiones a las que llega:

El trabajo infantil y la sociedad

Pero las razones económicas no son las únicas. ¿Se beneficia toda la sociedad de la mano de obra infantil de alguna otra forma? Para llegar a ser un adulto saludable, un niño necesita alimentarse bien, aire libre, espacio para jugar y oportunidades para aprender. Estas premisas no se dan si, en la infancia, se pasan horas y horas trabajando en malas condiciones. Entonces lo que ocurre es que los cuerpos infantiles no crecen y se quedan pequeños y raquíticos, sus ojos son dañados por la poca luz, su oído por el gran ruido, y sus mentes no son estimuladas para aprender cosas nuevas. Muchos niños que trabajan apenas han estado escolarizados o ni siquiera han ido a la escuela por lo que nunca podrán aprender a leer y a escribir. Algunos mueren o se hieren de gravedad en el trabajo. Otros son maltratados física y sexualmente, o alejados de sus familias a las que quizá no vuelvan a ver nunca. Muchos se ven forzados a madurar rápidamente y a asumir responsabilidades propias de adultos como cuidar a otros niños pequeños, cuando ellos mismos deberían ser cuidados porque todavía son niños. Por todo lo expuesto se puede decir que la mayor parte de la gente defiende que la mano de obra infantil no beneficia ni a la infancia, ni a la sociedad.

La investigación-acción y la lucha por la justicia social según Kenneth M. Zeichner

En este extracto del libro La formación del profesorado y la lucha por la justicia social,  Kenneth M. Zeichner expone cómo los educadores tienen una responsabilidad social y no pueden adoptar un papel neutral, en palabras del propio autor: no tenemos más remedio que intervenir.

“Aunque en este artículo me he mostrado un tanto crítico sobre la forma en que los investigadores en la acción han hecho esa llamada a la responsabilidad social, creo que sería un gran error pensar, como al parecer hacen muchos, que de un modo u otro podemos ser participantes neutrales en lo que se refiere a las cuestiones de la continuidad y el cambio sociales. Como he dicho en varias ocasiones y de diversas formas, creo que no tenemos más remedio que intervenir en estos asuntos, aun en el caso de que decidamos centrar nuestra investigación-acción en nuestros enclaves laborales más inmediatos, por ejemplo el aula.

Además, los educadores que trabajan en sociedades que dicen ser democráticas tienen cierta responsabilidad moral de intervenir en la creación de situaciones en las que aquellos con quienes trabajamos tengan posibilidad de vivir más plenamente los valores inherentes a la democracia. Por ejemplo, en una sociedad democrática, hay que enseñar a todos los niños que de adultos pueden participar inteligentemente en los procesos políticos que configuran su sociedad (Gutmann, 1987). No ocurre así hoy en la mayoría de los países, ni mucho menos. Es un problema internacional que afecta a una gran parte de la humanidad, y cuyo efecto más visible se produce en los pobres, las minorías étnicas y los grupos de inmigrantes de todo el mundo, tanto en países altamente industrializados como en otros menos industrializados. Es un problema que afecta a los niños marroquíes de Bélgica y Holanda, a los niños turcos de Alemania, a los niños paquistaníes y afrocaribeños del Reino Unido, a los niños hmong, latinos y afroamericanos de Estados Unidos, a los niños de las tribus de montaña de Tailandia, a los niños quechua de Bolivia, a los niños bosquimanos de Bostwana, y a muchos, muchísimos más.
(…)
No estoy diciendo, como últimamente hacen algunos responsables políticos del gobierno, que estos y otros problemas (como el del desmoronamiento de la economía de un país) los hayan provocado las escuelas. Éstas no causaron estos problemas, y la reforma escolar sola no los puede solucionar. Lo que digo es que debemos desempeñar un papel consciente en todos los ámbitos en que decidamos trabajar, examinando las implicaciones sociales y políticas de nuestras acciones, y actuando de forma que aliente la materialización de los valores democráticos.”

El papel de las ONGs ante la globalización neoliberal

Claramente la campaña Stop Koni 2012 es un buen ejemplo de ciberactivismo. Ésta ha llevado a que un gran número de personas se interesen por conocer la situación en Uganda.
Naomi Miyashita, que forma parte de la Oficina de la representante especial para los niños y los conflictos armados de la ONU nos habla sobre la situación en el país y hace un análisis positivo de este tipo de movilización.

Jurjo Torres en su libro La justicia curricular advierte de la necesidad de que existan ONGs que lleven a cabo iniciativas a favor de la sociedad, más allá de los intereses de las grandes corporaciones y los gobiernos. La iniciativa de la que hablábamos anteriormente, es un ejemplo de esto:
“Cualquier sociedad que genera y precisa de tal número de Organizaciones No Gubernamentales, como acontece en el mundo de hoy, de iniciativas ciudadanas que tratan de resolver los numerosos y graves desastres que ocasionan las economías de mercado, es una buena muestra de las enormes injusticias con las que los gobiernos e instituciones públicas y privadas toman sus decisiones; de cómo las grandes corporaciones y los gobiernos neoliberales y conservadores sufren una ceguera selectiva. A la hora de analizar, planificar, implementar y evaluar las decisiones que se vienen tomando desde estos organismos economicistas en los mercados locales y globales es muy fácil detectar su egoísmo e incapacidad para miradas políticas y sociales de mayor calado; su ceguera para atender al bien general.”
En otro momento, el autor, hace referencia a la importancia del ciberactivismo a la hora de buscar alternativas a la globalización neoliberal:

“A la hora de un análisis de la globalización neoliberal es preciso prestar atención a las reacciones que genera entre los pueblos y colectivos sociales más sensibles a las cuestiones de justicia. Ahí está el ejemplo de dinámicas como el Foro Social Mundial y su búsqueda de alternativas para construir otro mundo más humano y justo; de los grupos organizados a nivel mundial
como ATTAC (Asociación internacional para la Tasación de las Transacciones Financieras para la Ayuda al Ciudadano), que tratan de denunciar la especulación financiera, las políticas de privatización de las instituciones públicas y la dictadura de los mercados, en general; de fenómenos como los del ciberactivismo y el propio movimiento de software libre, en los que se trata de facilitar el acceso a todo el mundo tanto a las tecnologías como al software necesario para las comunicaciones virtuales, con el fin de implicarse más activamente, mediante blogs, wikis, facebook, twitter, …, en la divulgación de noticias y documentos que contribuyan a convertir a la ciudadanía en un conjunto de agentes más activos y reflexivos, social y políticamente. Un buen modelo de este uso del ciberativismo es el que vienen haciendo la mayoría de las organizaciones no gubernamentales comprometidas con la justicia, los Derechos Humanos, la solidaridad y la paz, tales como: Amnistía Internacional, Intermón Oxfam, Greenpeace, Save the Children, SODePAZ , ACSUR Las Segovias,
ADEGA (Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza) 44, Médicos Sin Fronteras (MSF), …”

Koni 2012 y la responsabilidad por la justicia


La campaña lanzada por una ONG con el objetivo de que todo el mundo conozca al líder del ejercito de la resistencia del señor o LRA (por sus siglas en ingles ) de UGANDA ha dado la vuelta al mundo a través del vídeo KONI 2012 .
El vídeo anima a todos a hacer algo, poner de nuestra parte para cambiar una realidad injusta, Iris Marion Young en su libro Responsabilidad por la justicia nos habla de cómo contribuimos a la producción y reproducción de la injusticia social debido a que seguimos las normas y las convenciones aceptadas:

Normalmente aprobamos estas convenciones y prácticas de forma automática o por costumbre, sin una reflexión ni una deliberación explícitas sobre las implicaciones más amplias de lo que estamos haciendo, teniendo en el primer plano de nuestra conciencia y nuestra intención aquellos objetivos inmediatos que queremos alcanzar, y las personas concretas con quienes necesitamos actuar para lograrlos.

Una de las cuestiones que plantea el vídeo es que EEUU no hacía nada por influir en la realidad de Uganda porque no tenían ésta no atentaba contra su país directamente, ni tenían intereses económicos en la zona. Iris Marion Young nos habla de cómo muchas veces los poderosos no intervienen en la lucha contra las situaciones injustas porque éstas no les afectan o porque tienen un interés en su perpetuación.

El problema del poder como parámetro de responsabilidad en relación a la injusticia estructural es que los agentes con un poder significativo en relación a las estructuras injustas, por lo general tienen un interés en su perpetuación. La injusticia que producen las estructuras normalmente no procede del diseño o de la intención de los agentes participantes, sino que a menudo es una consecuencia
predecible de los propósitos de aquellos agentes poderosos. Si creen que sus propósitos son legítimos y si, en cualquier caso, son capaces de aprobarlos aun con las objeciones de algunos, lo harán porque les beneficia o porque les parece demasiado costoso cambiarlos.
Por cada injusticia estructural hay un alineamiento de entidades poderosas cuyos intereses están servidos por esas estructuras. El sistema capitalista global del que forma parte la industria textil produce injusticias estructurales de privación material de millones de personas con insuficientes o ningún medio de subsistencia, y somete la mayor parte de estas personas a la dominación a través de la coacción económica. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, junto con economistas como Jeffrey Sachs y Amartya Sen, declaran que la pobreza en el mundo se podría eliminar por completo si las naciones ricas destinaran el 0,7 % de su PIB a la ayuda de los pobres del mundo 31. Esta ayuda podría ser beneficiosa si se pudiera extraer de aquellos países y hacer buen uso de él.
Pero incluso tal transferencia masiva en sí no cambiaría el proceso estructural en el que los poderosos titulares del capital deciden dónde invertir y hacer negocios
que mantienen a miles de millones de personas trabajando en condiciones injustas por salarios con los que no pueden vivir adecuadamente o, peor aún, que les excluyen de cualquier medio de vida.
En cada injusticia estructural hay también una clase de personas contra cuyos intereses operan las estructuras. Estas personas con frecuencia dependen del funcionamiento continuado de los procesos estructurales incluso cuando son perjudicados por ellos. En este sentido tienen menos poder en las estructuras.
Uno de los primeros cometidos de la responsabilidad política es exponer estas fisuras estructurales, es decir, revelar el hecho de que algunos agentes poderosos tienen interés en el statu quo mientras que otros tienen interés en el cambio. Las personas explotadas y dominadas deberían exigir justicia a los poderosos.
Estas confrontaciones incomodan a muchas personas. Los agentes poderosos y moralistas bien intencionados nos conducen a ser moderados en lugar de “extremos”, que asumamos una actitud de compromiso, conciliación y “gracias por estos pequeños favores”. Cuando las víctimas de la injusticia (y sus aliados) se niegan a dar marcha atrás a la confrontación, los agentes poderosos las reprimen con medios violentos.

¿En qué medida somos responsables de la injusticia estructural?

Marion Young habla de ello en su libro Responsabilidad por la justicia.

“La mayoría de las personas contribuimos en mayor o menor grado a la producción y reproduc­ción de injusticia estructural debido precisamente a que seguimos las normas y las convenciones aceptadas y esperadas de las comunidades y las instituciones en que actuamos. Aprobamos estas convenciones de forma automática o por costumbre, sin una reflexión ni una deliberación explíci­tas sobre las implicaciones más amplias de lo que estamos haciendo.”

Durban y la necesidad de concienciación sobre temas ambientales

La semana comenzó con las noticias poco esperanzadoras de la Cumbre de Durban con un resultado bastante triste e insuficiente, como se resume en este artículo de Manos Unidas donde resume que el retraso en el compromiso de Durban es una falta de ética y de responsabilidad y culpa de esto a los principales países emisores, que se han negado a comprometerse.

En su libro: La justicia curricular, Jurjo Torres ya anticipaba cómo la situación de crisis que se está viviendo a nivel mundial, podía afectar en la gestión que harían los gobiernos del cambio climático

“En este momento de graves crisis financieras, que inciden con extrema dureza en los mercados de consumo y en el cierre de empresas por falta de avales y préstamos bancarios, existe el peligro de que los gobiernos de los países que más las sufren recurran a políticas cortoplacistas y de graves efectos a corto y medio plazo. Por ejemplo, que apuesten por flexibilizar la legislación ambiental permitiendo instalar nuevas fábricas en zonas de especial protección ecológica, llevar a cabo obras de gran impacto socioambiental, o seguir manteniendo infraestructuras y maquinaria fuertemente contaminante con el fin de evitar recortes en las plantillas, cierres y deslocalizaciones de empresas a otros países en los que los controles medioambientales son mucho más laxos o, simplemente, no existen. En este sentido, no se debe olvidar que esta apuesta por despreocuparse del impacto medioambiental está siendo aprovechada por las empresas de los países más industrializados para obtener toda clase de garantías y prebendas por parte de los países menos desarrollados. Países que contemplan la llegada de tales industrias como esperanza para abandonar sus precarias realidades; ignorando que, en realidad, no estamos sino ante un nuevo disfraz de un capitalismo imperialista dedicado a expoliar los recursos naturales y humanos de países con demasiados déficit, cuando no de países con regímenes políticos completamente corruptos, sometidos a dictaduras militares y tribales.”

En el libro La contaminación global de Paul Brown, se habla de las repercusiones que podría tener, no sólo que los países que son los principales contaminantes, continúen su nivel de emisiones sino que aquellos que están en vías de desarrollo tiendan a aumentar el nivel de emisiones. El libro hace referencia a un estudio de Worldwatch Institute  donde se vio que los conductores estadounidenses consumen un 43% de la gasolina mundial para mover menos del 5% de la población mundial en sus coches y continúa diciendo:

“En China, la mayoría de la gente utiliza la bicicleta, pero les gustaría conducir automóviles. Hay más de 4 chinos por cada estadounidense. Si los chinos alcanzaran el mismo nivel de uso de automóviles que los

habitantes de San Francisco en 1990, la cantidad de emisiones de carbono de la China urbana sería aproximadamente la misma que
la de todos los automóviles del mundo en 1998. Eso significaría también que las ciudades de China estarían tan congestionadas de coches que no podrían moverse. Éste es un estudio estrictamente matemático que muestra las graves dificultades a las que tendrían que hacer frente las ciudades si se siguiera en todas partes el patrón estadounidense de desarrollo y transporte. Worldwatch deja al lector que decida si un mayor uso del coche particular sería bueno para el planeta.”

Las reflexiones sobre el clima, la contaminación y la protección del medio ambiente son muy necesarias en educación, en este sentido el libro de Alan Peacock  Alfabetización ecológica en educación primaria supone una buena referencia y punto de partida con el que poder trabajar desde muy pronto.

Esta obra, ofrece diversas herramientas para trabajar con el alumnado y aumentar así, la protección del medio ambiente.

El autor afirma que para ser una persona ecoalfabetizada la idea más importante a tener en cuenta es la de las redes:

“Todos los sistemas vivos están interconectados de maneras complejas y tenemos que entender estas conexiones para comprender cómo influyen unas cosas sobre otras. Por ejemplo, hay redes vivas de plantes y animales; redes sociales de personas basadas en menudo en Internet y en los teléfonos móviles. Un cambio en un punto de rede puede tener efectos en otros muchos lugares del misma; lo que uno haga (como enviar un mensaje con un virus) tiene consecuencias para otras personas desconocidas.” para Peacock es tan importante la comprensión del funcionamiento de las redes, que le dedica un capítulo completo del libro.

Queremos terminar esta entrada recogiendo una noticia que viene a compensar las malas del inicio de la semana: la ingeniera peruana Albina Ruiz ha obtenido la prestigiosa Medalla Albert, concedida por la Royal Society of Arts de Londres, gracias a su proyecto Ciudad Saludable que combina reciclaje y desarrollo social.Su iniciativa, se ha extendido ya por varios países de América Latina y va a continuar en África.
Educared nos propone una herramienta para reflexionar con los alumnos sobre la ciudad saludable, llamada Lovely Charts.