Iris Marion Young


Hannah Arendt y la responsabilidad por la justicia

La película Hannah Arendt cuenta la vida de esta filósofa alemana, concretamente se centra en el periodo en el que trabajó como enviada especial para el periódico The New Yorker para cubrir el jucio al  miembro de las SS Adolf Eichmann responsable de la organización del envío de judíos a los campos de exterminio compo parrte de la llamda solución final

Las ideas de la filósofa generaron en su época gran controversia y continúan haciéndolo cincuenta años después, así lo explicaban recientemente en un artículo del periódico El País : “Nada en la historia es blanco y negro, y los análisis de Arendt despiertan la animadversión de los que prefieren explicárselo todo con esquemas simples que no permitan la duda ni obliguen a reflexionar sin fin. Por ello es más preciso que nunca ir a la fuente y leer a Hannah Arendt, porque ella puso de manifiesto que el mal puede ser obra de la gente común, de aquellas personas que renuncian a pensar para abandonarse a la corriente de su tiempo. Y eso es válido también para los tiempos que vivimos.”

Desde el Bloc de Morata les recomendamos que vean la película, vayan a la fuente original y si están interesados en los estudios más actuales sobre responsabilidad y justicia, se acerquen a la obre de Iris Marion Young. Concretamente en Responsabilidad por la justicia dedica un capítulo titulado “Culpa versus la responsabilidad: Lectura y crítica parcial de Hannah Arendt” al análisis de la obra de esta filósofa a partir de dos ensayos cortos “Culpa organizada y responsabilidad universal” 1 y “Responsabilidad colectiva”y el libro que inspira la película “Eichmann in Jerusalem”

Young explica cómo la filósofa a diferencia de la opinión pública y del propio fiscal del caso, no veía a Eichmann como un demonio, sino como un hombre de familia:
“En Organized Guilt Arendt etiqueta a las personas como Eichmann “hombres de familia” . El “hombre de familia” es un hombre orientado fundamentalmente a la vida privada y a garantizar la seguridad económica y personal de aquellos que dependen de su sustento. En su sociedad, el hombre de familia es la personificación de la virtud. (…)

Las personas que encajan en el tipo de hombre de familia son personas que hacen sus trabajos de manera consciente y esperan compensación por ello, pero no se meten en asuntos ajenos e intentan no llamar la atención. Ellos, sus familias y amistades van a lo suyo, y en general son indiferentes respecto a otros que se encuentran fuera de su círculo privado y esperan lo mismo de los demás. Arendt asegura que “bajo la presión de las caóticas condiciones económicas de nuestro tiempo”, el hombre de familia (y la mujer) estarían preparados para hacer casi cualquier cosa para consolidar una vida confortable y segura. Según su relato, Himmler en particular explotó este sentido del caos y deseo de seguridad.” (…)

“La transformación del hombre de familia, desde un miembro responsable de la sociedad interesado en todos los asuntos públicos, a un “burgués”, preocupado solo por su propia existencia y sin ninguna virtud cívica conocida, es un fenómeno moderno internacional” . No necesito hacer demasiado hincapié en el hecho de que el fenómeno aún perdura en el siglo XXI.”

Concluye I. Marion Young: Eichmann es culpable del crimen de asesinato en masa porque contribuyó directamente al mecanismo que lo produjo, porque valoró hacer su trabajo en un sistema criminal, pudiendo hacer lo contrario (…)Pero, ¿qué ocurre con el gran número de alemanes normales (y rumanos, etc.) que también actuaron como si todo fuera normal?

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HANNAH ARENDT by Margarethe von Trotta – Trailer (HQ)

La banalidad del mal, 50 años después artículo aparecido en El País 29-01-2013

El malentendido sobre Hannah Arendt artículo aparecido en El País 9-08-2013

¿Soy culpable de ser pobre? De la responsabilidad personal a la responsabilidad política (2ª parte)

En una entrada anterior hablábamos del concepto de responsabilidad personal que define Iris Marion Young en su libro Responsabilidad por la justicia y en cómo esta se había utilizado para explicar la pobreza.

La autora en estos fragmentos se refiere a su modelo de responsabilidad más circular, que busca entender la estructura en la que se produce e involucrar a cada una de las personas para hacerla sentir responsable.

Últimos títulos de la colección Educación Crítica

“La idea de responsabilidad personal tal como se ha activado en el discurso de política social asume lo que discutiré más tarde como modelo de “culpa” o de “falta”, más común en el discurso legal y presente en muchos discursos morales. Una de las características de este concepto de responsabilidad es que su propósito es atribuir la responsabilidad a unos para absolver a otros. De esta manera, este concepto tiene dos implicaciones: cada persona o familia tiene su propia esfera de responsabilidad en la que deben asumir todos los costes de sus acciones; otros no tienen ninguna obligación de ayudarnos y nosotros tampoco la tenemos hacia ellos. Cada uno es responsable tanto de controlar las consecuencias de sus acciones, asegurándose de que no afectan negativamente a otros, y para “asumirlos” si lo hacen (como por ejemplo, pagar una compensación). Sin embargo, en este punto de vista no hay responsabilidades positivas entre las personas en virtud de participar juntas en procesos sociales. Si cada uno vive de forma autosuficiente sin depender de los demás, se verán dispensados de su responsabilidad personal. Creo que la función de absolver que tiene este discurso es uno de los motivos de su popularidad.Este discurso pasa por alto los procesos sociales a gran escala tan relevantes para evaluar la responsabilidad de la gente por sus circunstancias y sus responsabilidades hacia otros. En esta imagen tan simple de la sociedad sólo existen individuos y unidades familiares que interactúan unos con otros de vez en cuando. Los fenómenos relevantes que he señalado antes para entender tanto los cambios en la política social como el significado de sus consecuencias – tales como el incremento de la competitividad económica global, la consiguiente erradicación de gran parte de la producción industrial de las sociedades más desarrolladas, las tendencias del divorcio, las familias uniparentales en todas partes del mundo, y otros muchos factores estructurales – parecen no tener lugar en la sociedad planteada por esta filosofía moral. (…)

Las críticas que hicieron Mead y Murray de la política social de los años sesenta y setenta que contribuyeron a la exitosa reforma de política social, se basan en tres argumentos que analizaré y cuestionaré:
1) la responsabilidad personal y la causalidad estructural social son categorías dicotómicas y se excluyen mutuamente;
2) las circunstancias en las que se desenvuelven los desfavorecidos hoy en día no son injustas;
3) los políticos y los ciudadanos sólo tienen que preocuparse por la responsabilidad de los pobres marginados; en gran medida, los miembros de otros segmentos sociales actúan de forma responsable.
El proceso de cuestionamiento de estos razonamientos nos llevará hacia el planteamiento del tema principal de este libro: como individuos, ¿cómo deberíamos pensar sobre nuestra propia responsabilidad en relación a la injusticia social?

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¿Soy culpable de ser pobre? De la responsabilidad personal a la responsabilidad política (1ª parte)

“Si es pobre, por algo será. Si le van mal las cosas, es que no se ha esforzado suficiente. Como una lluvia fina, el pensamiento que culpabiliza al pobre por ser pobre y al parado por no encontrar trabajo va calando en el discurso político. Es en realidad el reverso del ideario del liberalismo económico, que entroniza la figura del emprendedor como modelo social y sitúa la competitividad como motor de cualquier progreso.”

Así comienza “Culpables de ser pobres” el artículo del periódico El País. 
Iris Marion Young explica en Responsabilidad por la justicia esta forma de entender la responsabilidad de las problemáticas sociales. En el capítulo titulado “De la responsabilidad personal a la responsabilidad política” partiendo de la Guerra a la pobreza que se desarrolló en Estados Unidos introduce conceptos como la responsabilidad personal.

En las últimas dos décadas ha habido un giro abismal en el modo en que los funcionarios, académicos, periodistas y el público en general entienden la pobreza y en sus opiniones acerca de lo que se debería hacer al respecto. Fomentado por ciertos académicos y analistas políticos conservadores a principios de los ochenta, se difundió el discurso, tanto entre liberales como entre conservadores, de que las causas de la pobreza en gran parte tenían su origen en los atributos de los pobres. Según este razonamiento,  los segmentos sociales que tienden a la pobreza no se responsabilizan tanto de su vida como los miembros de otros grupos y demasiado a menudo se implican en una conducta marginal o autodestructiva. Los programas de ayuda estatal empeoran el problema al permitir que estos segmentos marginados esperen ayudas por las que no hacen nada en compensación. Un nuevo estado de bienestar debería cortar de raíz esta mentalidad de ayuda social y exigir a las personas necesitadas que se hagan responsables de sus vidas.(…)

Últimos títulos de la colección Educación Crítica

 Razonamientos normativos del discurso de responsabilidad personal Un término clave que ayudó a impulsar la reforma social en Estados Unidos en los años noventa, así como en algunos de los demás Estados en proceso de reforma, fue el de “responsabilidad personal”. Los ciudadanos identificados como liberales defendieron esta idea al menos tanto como aquellos identificados como conservadores. He aquí las palabras del Presidente Bill Clinton al dirigirse a los americanos a través de la radio en septiembre de 1995: “La semana pasada os hablé de lo que creo que se debe hacer para reformar el sistema social de nuestra nación. Dije que una auténtica reforma social debería reflejar los valores que compartimos todos los americanos – trabajo, responsabilidad personal y familia.” [1]

 ¿Qué significa “responsabilidad personal?” En apariencia, esta frase es casi redundante. A través de debates sobre bienestar y pobreza, la responsabilidad personal sólo se ha identificado con el trabajo y la familia. Ser personalmente responsable significa que trabajas para subsistir en lugar de depender de los demás o de las retribuciones del Estado. Los miembros de una familia tienen la responsabilidad fundamental de cuidar y mantener materialmente a aquellas personas que por una razón u otra no pueden trabajar. Al incluir la responsabilidad personal en el lista de valores compartidos por todos los americanos, el Presidente Clinton puso énfasis moral en el valor del trabajo y de la familia, pero también añadió un nuevo valor tan sólo en un aspecto: enfatizó que el trabajador y la familia debían arreglárselas solos.

En una próxima entrada publicaremos cuál es el concepto de responsabilidad que defiende Iris Marion Young en su libro.

[1] Discurso presidencial, 16 de septiembre de 1995.

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Empatía, responsabilidad y justicia social frente a la crisis

Anthony Lake director general de Unicef, afirmaba ayer en una entrevista que la crisis aumenta la empatía de la gente, Resaltaba un hecho extraordinario que se ha producido en España: “mientras los fondos para ayuda humanitaria descienden, el apoyo de los españoles a Unicef incrementa”.

Empatía y colaboración frente a la injusticia

Esta movilización de las personas para colaborar con Unicef, recuerda a la propuesta que hace la reconocida filósofa política Iris Marion Young  cuando afirma que uno de los principales pasos para luchar contra la injusticia estructural es considerarse como parte de ella y actuar. En esta cita, la autora habla de los cambios que podrían hacer los distintos agentes para luchar por la justicia social.

La responsabilidad política en relación a la injusticia estructural, en efecto, debería implicar exigir a las instituciones internacionales y estatales que desarrollen políticas que limiten la capacidad de los actores poderosos y privilegiados para hacer lo que quieren sin tener en cuenta el efecto acumulativo sobre los demás, y fomentar el bienestar de los actores menos poderosos y privilegiados. Sin embargo, de la misma manera que la acción ejerce una presión pública sobre los actores privados poderosos, la lucha contra la política estatal también debería entrañar una crítica vocal, contestación organizada, y medidas de indignación y presión pública organizada.

Cita extraída de Responsabilidad por la justicia de Iris Marion Young
Fotografía de la exposición de escultura de Cornelis Zitman.