Ignacio Pozo


Presentamos ¿Por qué enseño como enseño?, un homenaje a Miguel Ángel Gómez Crespo

El pasado martes 20 de junio, EDICIONES MORATA estuvo presente en el acto que con motivo de la  presentación del libro

 ¿Por qué enseño cómo enseño?

 Pretende dar un homenaje póstumo a su autor

Miguel Ángel Gómez Crespo

 

El acto, que estuvo coordinado por Juan Ignacio Pozo se realizó en el Salón de Grados Ángel Rivière de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid.

 

Intervino en primer lugar María Sagrario Gutiérrez que explicó brevemente cómo, tanto ella como María Jesús Martín-Díaz y Juan Ignacio Pozo tomaron la decisión de publicar este libro que Miguel Ángel Gómez Crespo había dejado escrito.

 

A continuación María Jesús Martín-Díaz hizo un resumen de los 25 años que compartió con Miguel Ángel desde que se conocieron en los años 90 en un curso de actualización científica y didáctica en el que Nacho (Pozo) actuaba como ponente y en el que, recordó, tuvieron que desarrollar como práctica una unidad didáctica sobre la energía.

 

Relató la insistencia que tenía Miguel Ángel de crear una revista científica, cuyo nombre dejó registrado como “Ciencia y educación”. Un reto que han llevado adelante con la publicación de los dos primeros números que están dedicados a Miguel Ángel.

 

Otra anécdota que añadió María Jesús fue cómo en el año 2000 la universidad de Aveiro de Portugal inició los congresos de Ciencia Tecnología y Sociedad, una iniciativa que posteriormente se fue extendiendo a otro países de Europa y Latinoamérica. Y cómo en 2012 asumieron el reto de tomar el relevo y realizarla en Madrid en el IES San Isidro, de forma que con apenas ayuda (ya había grandes recortes con la crisis y solo consiguieron finalmente el apoyo de la EOI) lograron que fuera un éxito.

 

También contamos con la aportación de Francisco Ortego Sixto, profesor de Filosofía en el IES Victoria Kent de Torrejón de Ardoz que nos habló de las dimensiones personal y profesional de su compañero Miguel Ángel.

Como profesional, dijo, era un referente que se escuchaba en claustro, metódico, sistemático, riguroso, una voz importante. Y también un referente con los alumnos (que le llamaban profesor Bacterio), exigente con ellos y consigo mismos. También una referencia en la participación en la Feria de la Ciencia. Un compañero comprometido y dispuesto a colaborar desde concursos de tartas a su dedicación en Consejo Escolar. Además compartieron clases, por ejemplo la asignatura Ciencia Tecnología y Sociedad, con esa visión que tenía en la que la Ciencia son también humanidades.

Orgulloso de lo que era, decía en todos los foros que era profesor de Instituto. 

En cuanto a lo personal, lo describió como polémico en cuanto a provocador, aunque realmente disfrutaba más al decir que era provocador de lo que realmente era.

Innovador, con un sentido del humor irónico, sarcástico cuando decía por ejemplo “estoy llegando al máximo nivel de mi incompetencia”.

Por último destacó tres características personales de gran valor: entereza, serenidad y una gran generosidad que demostró compartiendo por qué enseña como enseña.

También intervino José Martín Velázquez, profesor de Geografía e Historia en el IES Victoria Kent de Kent de Torrejón de Ardoz que le agradeció el peor año de su carrera, pues cuando quedó vacante la dirección le devolvió su insistencia para que Miguel Ángel asumiera la dirección con la  condición de que fuera Jefe de Estudio. En consecuencia construyeron un buen proyecto que lamentablemente Miguel Ángel no pudo llevar adelante por lo que José Martín asumió entonces como suyo.

 Fue también muy interesante la experiencia que nos compartió Beatriz González Sánchez, como antigua alumna de Miguel Ángel, que es ahora profesora de inglés en el mismo instituto y que orgullosa práctica lo que aprendió de él.

 

También Paloma Gómez Crespo nos apuntó algunos detalles de la infancia como los primeros experimentos con Quimicefa, un juguete con el que muchos se iniciaron generando algún accidente en el que siempre había un hermano perjudicado, en este caso le tocó a Juan Carlos Gómez (autor El desarrollo de la mente en los simios, los monos y los niños, publicada también en Morata)

José González López de Guereñu, profesor de secundaria de Física y Química y director de Madrid por la Ciencia, comenzó compartiéndonos tres  coincidencias que le unía a Miguel Ángel: 1) su pasión por Ciencia, 2) que le llamaran profesor “Bacterio” y 3) el gusto por frase Groucho Marx “hemos partido de la nada para llegar a más altas cotas de la miseria”

Luego nos relató cómo desde el inicio de la feria de Madrid por la Ciencia en 2001 la implicación de Miguel Ángel y su equipo irrumpió con fuerza, su colaboración con otras instituciones y con otros departamentos. La imagen de la cubierta del libro ¿Por qué enseño cómo enseño? en la que podemos ver un helado ardiendo, es un recuerdo de su implicación en estas ferias, pues pertenece a uno de los proyectos que presentaron bajo el título “La ilusión por la ciencia”.

José González terminó comentando que desgraciadamente uno de los primeros recortes de la crisis fue eliminar esta feria pero, la semilla ha resurgido en otros lugares.

Inmaculada Álvarez Serrano del Dpto. Química Inorgánica I, de la Facultad de Ciencias Químicas de la  UCM comenzó mostrándonos varios experimentos que aprendió de Miguel Ángel y nos habló de su experiencia cuando fue compañera suya en el Instituto. Recordó de esa época de Miguel Ángel su enorme respeto a la profesión y a los alumnos. Cuando algo te importa se contagia. También su capacidad de conectar distintos colectivos, su gran autoestima pero no con afán de protagonismo. Un gran maestro en la forma de hacer departamento, organizando grupos, creando una familia implicada. Aprendió el respeto que lleva a preparar las clases.

 Todo eso lo aplicó luego cuando pasó a la universidad y en los máster para los que grabaron a Miguel Ángel impartiendo clase, por eso, su libro ¿Por qué enseño como enseño? lo recomienda siempre.

 Inmaculada finalizó compartiendo también su relación de amistad.

 María Soledad Andrés Gómez, del Dpto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Alcalá de Henares no pudo asistir por encontrarse en Irlanda así que envió un texto que en su nombre leyó María Jesús Martín-Díaz. En él nos relataba una relación fructífera y divertida. Cómo la lectura de sus libros como Aprender y enseñar Ciencia, fue para ella una referencia muy necesaria para sus cursos. Tanto fue así que lo buscó para que aportara su conocimiento en las clases del máster que impartía  Alcalá. De esta manera los futuros profesores aprendieron a ponerse en el lugar de los alumnos. 

 Juan Ignacio Pozo cerró el acto recordando la unión de pasión por conocimiento y rigor que caracterizaban a Miguel Ángel y como eso le permitió superar muchas fronteras en un trabajo multidisciplinar. 

Por último insistió que el libro que se presentaba era único en tanto que no conoce otro autor que tenga la valentía de aportar su propia reflexión sobre la práctica. Así que espera que sea una obra que llegue muy lejos, como ya sucedió cuando la presentó en el congreso de Didáctica de la Ciencia en Mendoza (Argentina).

El profesor Ignacio Pozo estuvo en Uruguay en Instituto Normal de Magisterio

La semana pasada el proferor Ignacio Pozo visitó el Instituto Normal de Magisterio en Montevideo (Uruguay). Impartió una conferencia a más de 300 asistentes y compartió la mesa con la Prof. Alice Zinini ( Coordinadora del Departamento de Psicologia de Formación Docente), la Mag. Ana Lopater ( Directora Consejo de Formación en Educación), la Mag. Maria Dibarboure (Consejera), el Prof. Edison Torres ( Consejero Docente), la Prof. Mtra. Cristina Hernandez ( Directora del Instituto) y la Lic. Mtra. Mary Estela Faget ( Sub-Directora Instituto).


 Los asistentes pudieron comprar ejemplares de su última publicación Psicología del Aprendizaje Humano que estuvieron allí por la colaboración de Fernando Díaz, gerente del Grupo Magró.

Carles Monereo habla de cómo enseñar a encontrar información significativa en la Red

Más información

Hoy en día tenemos acceso a tanta información que a veces nos sentimos intoxicados por ella, o infoxicados como ya se empieza a decir.

En el capítulo Aprender a encontrar y seleccionar información: de Google a la toma de apuntes, Carles Monereo explica cómo ayudar a los estudiantes a desarrollar esta competencia:

Quien busca, ¿encuentra? *
Encontrar lo que se necesita es posiblemente la competencia más importante en el siglo que iniciamos. Cuando el principal bien de consumo es la información elaborada, es decir el conocimiento, encontrar aquello que mejor se ajusta a lo que se necesita, se trate de un billete de avión, el precio de un helado, el artículo más reciente de un autor de culto o un compañero para toda la vida, puede marcar la diferencia entre ser o no ser un ciudadano o un profesional adaptado a las exigencias del mundo actual. (…)

En este capítulo nos vamos a centrar en la actividad de encontrar una información de un modo intencional, consciente, estratégico, en contraste, o en frente de, encontrar un dato sin querer, por azar o casualidad. Precisamente ese encuentro casi ocasional con la información es uno de los crecientes peligros de nuestra sociedad digitalizada o, más concretamente, de la “googlelización” que nos invade y que supone la utilización rutinaria e inflexible de un único sistema de búsqueda para tratar de encontrar datos relacionados con un campo semántico, pero con poca o ninguna precisión ni rigor en el proceso.

La investigación al respecto es taxativa (MONEREO y FUENTES, 2008). La mayoría de estudiantes que buscan una información en Internet a partir de un buscador genérico, tipo Google, tienden a adoptar la información incluida en la primera página de resultados, sin tomar en consideración elementos tan importantes como la validez y credibilidad del documento, su actualidad y ritmo de actualización, el prestigio o reconocimiento de los autores, su nivel de pertinencia con el
contenido buscado y los objetivos perseguidos, etc. En la literatura se han descrito algunas consecuencias de esta conducta tan poco crítica (MONEREO, 2005), pero sin duda la más perniciosa es la intoxicación informativa —también llamada “infoxicación”— que puede conducir al usuario a apropiarse de conocimiento erróneo (con independencia de la buena fe del autor) pensando que por el hecho de que esa información esté en la red, aparezca en los primeros lugares de búsqueda, o esté avalada por alguna marca comercial conocida, ya resulta veraz y fiable.

El objetivo es formar gatekeepers, es decir “encontradores” eficaces de información válida y relevante y esa formación debería llevarse a cabo en todos los niveles educativos, también, o mejor dicho, especialmente en la universidad.

Extracto del libro Psicología del aprendizaje universitario, coordinado por Ignacio Pozo y María del Puy Echevarría. El libro está disponible en formato papel y en digital (PDF con DRM)
*La negrita es nuestra