Fernando Álvarez Uría


LA IMAGINACIÓN AL SERVICIO DEL CONOCIMIENTO DE LA VIDA SOCIAL. Conversación con Fernando Álvarez-Uría

Por Paulo Cosín Fernández

Director editorial de EDICIONES MORATA

¿Cómo se integra tu nuevo libro Sociología y literatura en tu propia trayectoria intelectual?¿Cómo surgió la idea de escribir un libro que, al menos aparentemente, rompe con el interés que vienes mostrado a lo largo de tu carrera por una sociología crítica que intenta la objetivación de las relaciones de poder para contribuir a cambios sociales progresistas?

Hace tres años, cuando se aproximaba para mi la edad de la jubilación, me propuse en un primer momento relajarme y descansar, y para ello nada mejor que empezar a leer algunas novelas que tenía pendientes, así como releer otras que me habían impresionado en mis años de juventud. En realidad buscaba en la literatura una evasión, un modo de viajar libre por mundos imaginarios para tratar de neutralizar la inmediatez de la vida real.Empecé por tanto a leer novelas, pero éstas, lejos de alejarme de la sociología, me enseñaron que hablaban del mismo mundo sobre el que trabajamos los sociólogos, aunque con otros instrumentos de observación. De ahí surgió la idea de estudiar cómo algunos escritores y novelistas se plantearon en realidad  en muchas ocasiones los mismos problemas que nos preocupan a los sociólogos y a una gran parte de los ciudadanos. Los escritores se aproximan a los mundos sociales desde perspectivas muy distintas a las nuestras, y sin embargo las respuestas puedan llegar a ser mucho más matizadas y casi siempre complementarias.

Lo que propongo en este libro es la posibilidad de un pacto para explorar espacios y problemas sociales y políticos en los que la imaginación sociológica y la imaginación literaria compartan un mismo punto de anclaje, una misma voluntad de decir la verdad sobre nuestras sociedades.

¿Puedes poner un ejemplo de alguno de esos principales problemas compartidos por sociólogos y novelistas que nos pueden ayudar a comprender el presente?

En el libro en cada unos de los siete capítulos que lo componen, se aborda alguno de esos problemas, como por ejemplo el trabajo precario en el caso de los trabajadores hoboes norteamericanos,  la violencia y la discriminación social de las mujeres durante la Guerra Civil española, la relación entre las instituciones totales y los campos de concentración en la Alemania nazi, el peso de la materialidad de la vida social en el imaginario social, etc. En el primer capítulo, titulado en homenaje a Leonardo Sciascia El efecto Sicilia,me pareció que los análisis sociológicos que planteó Norbert Elias en uno de sus últimos libros, Los alemanes, sobre la problemática formación de la unidad nacional alemana, pueden ser prolongados a partir de novelas como El Gatopardo de Lampedusa, Los virreyes de Federico de Roberto, Viejos y jóvenes de Luigi Pirandello, es decir, novelas de escritores mayoritariamente sicilianos que se plantearon con anterioridad a Elias por qué fracasó el proyecto de Garibaldi de articular la unidad italiana en torno a la República social.

Sí, hoy se habla mucho de los Estados fallidos, entre los cuales algunos incluyen al Estado español.

A diferencia de algunos politólogos que en la actualidad abusan por activa y por pasiva de lo que ellos llaman Estados fallidos Norbert Elias prefiere el concepto más matizado de debilidad estructural del Estado, un concepto que está en la base de lo que los escritores sicilianos  reflejaron con una gran riqueza de detalles y matices en sus novelas. Sin duda la Sicilia de Garibaldi está muy distante de los movimientos secesionistas de la actualidad, pero esas novelas ponen bien de manifiesto el carácter predominantemente reaccionario de la mayor parte de particularismos y localismos de esas Ligas del norte que no cesan de poner palos en las ruedas contra el proyecto de los Estados Unidos de Europa, el proyecto de una Europa cosmopolita unida en torno a un ideal a la vez republicano y socialdemócrata.

El subtítulo del libro es Lecturas de un sociólogo. ¿Recurres a algún tipo especial de metodología para el análisis sociológico de las obras literarias?

Uno de los modelos sociológicos más potentes para el estudio del campo literario ha sido propuesto por Pierre Bourdieu en Las reglas del arte. En España ese modelo lo desarrolló con especial inteligencia y rigor Luis Mancha en Generación Kronen. Luis Mancha es un  joven profesor de sociología en la Universidad de Alcalá y también un buen amigo que accedió generosamente a realizar el Prólogo de mi libro. El estudio del campo literario es eminentemente relacional, sintagmático y en él se confiere un peso especial a las marcas de distinción con las que operan los establecidos, los recién llegados, y los outsiders. A mi me pareció que era posible enriquecer ese modelo con el análisis paradigmático de las obras partiendo de determinados problemas.Cuando un escritor decide abordar un problema, por ejemplo cuando quiere escribir la novela de un dictador, recurre a la lectura minuciosa de otras novelas que abordan ese mismo asunto, se documenta, lee libros de historia, biografías y autobiografías, y a la vez fabula construyendo escenarios sobre la realidad que pueden ser más reales que la realidad misma. Existe por tanto en el campo literario un archivo documental, una profusión de materiales elaborados por novelistas que permiten al escritor moverse con libertad en tiempos y espacios diferentes y trabajar con intuiciones imaginativas. Es por tanto posible, e incluso deseable, para un sociólogo que se plantea determinados problemas sociológicos, intentar analizar cómo objetivaron y estudiaron ese mismo problema los escritores en diferentes tiempos y lugares y contrastar sus visiones con los análisis sociológicos. Eso es lo que he intentado hacer en este libro pero sin prácticamente llegar a explicitar los presupuestos teóricos y metodológicos con los que opero.

 Parece haber un denominador común en algunas de las lecturas seleccionadas en las que muestras trayectorias de pensamiento de los autores, de manera que se refleja la evolución desde un pensamiento de  juventud más extremista a otro más moderado, al final de su vida.  Así sucede, por ejemplo, con el anarquista Piotr Kropotkin. ¿Te interesa de manera particular en los personajes esta evolución de su pensamiento a través de sus experiencias personales?

No soy consciente de haberme interesado en el libro por las trayectorias individuales de los autores que he trabajado, sin embargo la cuestión que planteas me preocupa personalmente. En el interior de nuestra cultura hay una tendencia con los años a privilegiar las actitudes y valores conservadores. Sin embargo en el caso concreto de Kropotkin yo tendría tendencia a creer que su interés por la búsqueda de una moral de la ciudadanía, en una línea muy próxima a la del gran sociólogo francés Émile Durkheim, es un viraje hacia un pensamiento más sensato, más meditado, pero no necesariamente más moderado y conservador. Al contrario, creo que el Kropotkin viejo, pacifista, universalista, moralista, es el más radical.

¿Qué acontecimientos históricos consideras más relevantes de la época que abarca Sociología y literatura y por qué?

Me sirvo de las fechas un poco como hace Max Weber con los tipos ideales, es decir, trato de buscar momentos claves en los que se coagulan procesos sociales complejos. Los dos primeros capítulos giran respectivamente en torno a dos fechas emblemáticas muy próximas: la Expedición de los mil promovida por los garibaldinos en Sicilia en 1860, y el decreto de la abolición de la servidumbre en Rusia promulgado por el zar Alejandro II, el 19 de febrero de 1861, un decreto que sirvió de punta de lanza a la vez para el movimiento de los jóvenes nihilistas y para la gran eclosión de la literatura rusa.

Sí, promovida, entre otros, por Tolstoi, Dostoievski,  Turguénev, Chejov…

El número de escritores rusos y la calidad de sus obras a partir del último tercio del siglo XIX es impresionante, y esa revolución literaria se explica sobre todo por el peso de la censura zarista, por una parte, y por el importante espacio de libertad que abrió el decreto de abolición de la servidumbre.

En torno a  1914 se estaban incubando importantes procesos y cambios sociales que marcaron la cultura occidental. En 1911 el ingeniero norteamericano Frederick W. Taylor publicó su famoso manual que fue la biblia de la revolución científica del trabajo; en 1912 se publicó en Viena la revista Imago que tenía como subtítulo Revista de psicoanálisis aplicada a las ciencias del espíritu; y en 1913 Freud publicó Totem y tabú, un libro en el que se pone bien de manifiesto un cierto carácter imperialista del psicoanálisis para explicar la cultura; en 1914 estalló la Gran Guerra que hizo desaparecer al llamado mundo de ayer, y en 1917 se produjo la Revolución rusa… Otro momento clave en el siglo XX fue el golpe militar contra la II República y la Guerra civil en la España de 1936.

Hablemos si te parece de Freud y del psicoanálisis que han tenido, y siguen teniendo, un enorme peso en la literatura contemporánea. El psicoanálisis, escribes, nació a la sombra de la medicina mental, pero creció y se desarrolló más allá de sus fronteras, hasta el punto de servir de elemento de articulación de la nueva cul­tura psicológica. En el nacimiento del psicoanálisis nos hablas de obras relacionadas con la emancipación de las mujeres como Casa de muñecas de Ibsen, La regenta de Clarín, Anna Karenina de Tolstoi, Acreedores de August Strindberg… ¿Por qué crees que esas obras nos aportan luz para comprender los inicios del psicoanálisis?

Sigmund Freud, al igual que la mayoría de la burguesía vienesa de fin de siglo, fue un apasionado aficionado al teatro. Elias Canetti muestra bien en su libro de memorias, La lengua absuelta, la enorme conmoción que provocaba el teatro en Viena, al que tan adictos eran sus padres. No deja de ser sorprendente que la metafísica del psicoanálisis hunda sus raíces en dos obras de teatro: Hamlet y Edipo Rey. Pero a la vez en la génesis del psicoanálisis de Freud ocupa un lugar especial una amiga de su novia Martha Bernay diagnosticada como histérica: Bertha Pappenheim, más conocida en el mundo analítico como Ana O. El teatro, el mago Charcot, la dominación masculina, resultan por tanto claves para acceder al inconsciente  social del psicoanálisis.

Es muy reveladora la imagen social de Freud que muestras a través de la carta de su 80 cumpleaños en 1936, así como las cartas a su prometida Martha Bernay. Pocos saben, por cierto, que el doble sobrino Edward Bernay (hijo de hermana y cuñado) fue decisivo para que Estados Unidos entrara en la Primera Guerra Mundial. Fue él quien, siguiendo los aprendizajes del psicoanálisis, los aplicó a lo que fue el origen de la publicidad, con la campaña “Join the Army”, o la campaña “Antorchas de la libertad” que promulgaba de nuevo la emancipación de las mujeres a través del tabaco. (Horel, Lobbytomía, 2019, p.22). Está claro que los efectos de Freud continuaron a través de su sobrino.

Desconocía esas aplicaciones del psicoanálisis en los Estados Unidos. Me parece que tiene gran interés lo que dices pues por lo general el estudio de la publicidad suele asociarse más con el conductismo.

Es muy interesante el capítulo que dedicas a esos viajeros, vagabundos, con ansias de libertad, libres de ataduras del capitalismo que eran los Hoboes (Homeless Boys). Recientemente hemos publicado Capitalismo de Nancy Fraser y Rahel Jaeggi pues vemos necesario encontrar una alternativa a este modelo neoliberal. Según nos muestras el papel que representáis los sociólogos necesita otras voces como las de la literatura que nos muestras en tu libro. Pero observando el letargo social, ¿son suficientes?

Creo que en tanto que analistas sociales estamos obligados a tratar de pensar el presente, a intentar avanzar un diagnóstico de nuestro tiempo. La llamada revolución neoliberal que se inició en los años ochenta del pasado siglo, supone una importante mutación en la lógica global de desarrollo del capitalismo internacional: el paso del capitalismo industrial a la hegemonía del capitalismo financiero. Ese cambio, que se está operando ante nuestros ojos, ha generado no solo toda una serie de innovaciones, sino a la vez una gran perplejidad, pues el cambio social obliga a la búsqueda de nuevos modelos de análisis, a nuevos instrumentos de observación, a la formación de nuevas categorías y conceptos para analizar la realidad. Los sociólogos durante demasiado tiempo hemos pretendido tener el monopolio de la verdad sobre nuestras sociedades. Ha llegado la hora de trabajar en cooperación con otros observadores de las ciencias sociales, como psicólogos y trabajadores sociales, pero también con artistas, novelistas, cineastas, escritores y otra gente que trabaja para lograr orientarse en un mar de niebla. Necesitamos nuevos y más afinados observatorios de la vida social. Sociólogos y escritores deberíamos sentirnos concernidos por esta demanda social.

De la influencia de la psiquiatría en la política a la de la neurociencia

Coinciden dos publicaciones en el tiempo en EDICIONES MORATA, por un lado tenemos ya desde hoy en la Feria del Libro de Madrid una obra que hemos recuperado. Se trata de la historia de Aurora Rodríguez, madre de Hildegart que brillantemente analiza Guillermo Rendueles en El manuscrito encontrado en Ciempozuelos. A través de la historia clínica y del propio juicio en el que se debate si Aurora debe ir a la cárcel o al manicomio, podemos hacer una inmersión en los años 30 y observar como la psiquiatría llevó a una apuesta contundente de los políticos de izquierdas a favor de la eugenesia.

Extraemos un texto como ejemplo:

Lafora, el psiquiatra que la defiende en su juicio —elevado a los altares por la psiquiatría de izquierdas española—, compartía esa ideología eugenésica, y la defendió desde su estancia juvenil en EE. UU. como la ciencia de ser bien nacido, manifestando en 1930 su acuerdo con los postulados de la eugenesia norteamericana que incluye la esterilización forzosa de anormales de diversos tipos. Lafora, desde el Consejo Superior de Psiquiatría, influyó para que el consejo genético obligatorio se incluyese en el Centro de Higiene Mental, y polemizó contra el pensamiento religioso opuesto a la eugenesia. Extremando esa ideología Hildegart publicó diversos textos pro-eugenésicos en el contexto de la Liga para la Reforma Sexual que
incluían un vomitivo articulo a favor de la eliminación de las vidas sin valor por el gas ciclón. En su exilio mexicano Lafora colaboró con la Sociedad Mexicana de Eugenesia para el Mejoramiento de la Raza, y después de 1940 escribió textos que justificaban la esterilización de pacientes crónicos y delincuentes.

Y en unos días más verá la luz ¿Puede la neurociencia cambiar nuestras mentes? de Steven y Hillary Rose. En este caso es la neurociencia la que invade la política, entre los ejemplos que los Rose nos relatan en su libro vemos la apuesta del partido conservador británico: 

Este neuroentusiasmo empezó a influir en el pensamiento político, de forma que en 2008, el mismo año en que se publicó el informe Foresight, el caso de intervención temprana basado en la neurociencia quedó plasmado en el informe Intervención Temprana: Buenos padres, hijos estupendos. Mejores ciudadanos, que fue desarrollado de manera conjunta entre el laborista y miembro del Parlamento británico, Graham Allen y el conservador Iain Duncan Smith.

La promesa de reducción de la pobreza basada únicamente en la intervención temprana del gobierno británico y otros hechos que se relatan, tiene un paralelismo con el  libro de Rendueles del que extraemos:

Esta invasión de la psiquiatría de todos los lugares sociales, que constituye un intento de modernizar los aparatos de control social del Estado, es ejemplificado como uno de los intentos más coherentes, por lo tardío, por parte de los psiquiatras agrupados en torno a la Asociación Española de Neuropsiquiatría que tienen múltiples actividades públicas de propaganda sobre los beneficios psiquiátricos, que se obtendrán al aplicar “la joven ciencia” al trabajo, la judicatura, la escuela, la familia, el ejército, etc. (pag. 132)

Los psiquiatras de izquierdas, entre ellos el propio Sacristán, mantuvieron actitudes bastante complacientes con las de los nazis respecto a higiene racial, mientras que formularon violentas diatribas contra ellas Vallejo y su escuela, a quien el tomismo religioso dio distancia crítica y espíritu humanista con los que oponerse a la barbarie. (Pág. 130)

Y podríamos seguir.

Estos libros también nos han recordado lo que hemos leído cuando publicamos Superar las barreras de la discapacidad que compila Len Barton. En particular recomendamos el capítulo “Eugenesia y discriminación en el ámbito de la discapacidad” en el que David Pfeiffer nos habla sobre el origen del movimiento eugenésico:

Una de las fuentes principales de este tipo de actitudes llenas de prejuicios que derivaron en las leyes es el Movimiento Eugenésico, cuyas raíces se encuentran en la biología del siglo XIX, especialmente en la obra de Charles DARWIN (MAZUMDAR, 1992; STEPAN, 1992). Las ideas de la evolución de Darwin no apoyan necesariamente los objetivos del Movimiento Eugenésico, pero condujeron al trabajo en el campo de la genética que dio origen a ese movimiento.

No es casualidad que se perciba cierto pesimismo en DARWIN, ya que tomó su idea central de la obra de Thomas MALTHUS, Primer ensayo sobre la población, que se publicó originalmente en 1798 (DAMPIER, 1952, capítulo 7). MALTHUS escribió que la raza humana se incrementaría constantemente hasta que dispusiera de medios insuficientes para sobrevivir. Luego, la guerra, el hambre o las enfermedades se encargarían de ajustar nuevamente el número de personas. Los individuos innecesarios morirían. Esta forma pesimista de ver el mundo influenció a DARWIN. (Pág. 95).

Recomendamos también la lectura de El diagnóstico de niños y adolescentes problemáticos de Valerie Harwood, la preocupación por los futuros delincuentes que está presente tanto en la obra de Rendueles como en la de Hilary y Steven Rose, se manifiesta en la obra de Harwood, “La contingencia de la delincuencia juvenil y la psicopatología” (pág. 58). Esta obra ayuda a comprender el origen y desarrollo de la psiquiatría, de la Asociación de Psiquiatría Americana y los Manuales de diagnóstico y estadístico de Trastornos Mentales:

El nombre Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales refleja inequívocamente su relación con el control de los individuos, y esta relación entre la psiquiatría y la estadística demuestra el destacado papel de la APA en los procedimientos que controlan a las personas. (Pág. 66). 

Y para acercarnos al  contexto histórico, Julia Varela y Fernándo Álvarez Uría nos aportan también estas dos obras de nuestro catálogo:

Sociología de las instituciones de Fernándo Álvarez Uría y Julia Varela

Mujeres con voz propia de Julia Varela

Para terminar sacamos del archivo la cubierta una de las obras de Hidegart publicadas por Morata en 1931:

Y enlaces sobre su historia en la radio http://www.rtve.es/alacarta/audios/mujeres-malditas/mujeres-malditas-hildegart-rodriguez-carbelleira-03-07-19/5304750/

El apoyo de la eugenesia que llevó al exterminio judío, procesos de esterilización, a la ley de la vida sin valor, etc. quedó atrás; no solo debemos conocerlo y recordarlo sino que es fundamental para tener pensamiento crítico sobre la mala interpretación que pueda hacerse en la actualidad del conocimiento científico y su uso en beneficio del poder político. 

¿Puede la neurociencia cambiar nuestras mentes? 

Saquen sus conclusiones.

Comenzamos el año presentando novedades

Por un lado, para aquellos que les interese el cine y la educación y quieran acercase el próximo 21 de enero a las 20:00 a la Sala de la Palabra del Teatro Liceo de Salamanca, están invitados a la presentación de la obra:

Cine, enseñanza y enseñanza del cine

Intervendrán:

Juan Antonio Pérez Millán, crítico, escritor cinematográfico y autor de la obra. 

María Teresa Conesa, actual directora de la Filmoteca de Castilla y León

María Clemente Linuesa, profesora titular de Didáctica y organización Escolar en la Universidad de Salamanca y autora de varias obras de Ediciones Morata. 

Organiza: Fundación de Cultura (para más información, entra aquí)

 

Por otro lado, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (calle Alcalá 42), el jueves 22 de enero a las 19:30, con motivo de la publicación de la obra de Fernando Álvarez-Uría,

El reconocimiento de la humanidad: España, Portugal y América Latina en la génesis de la modernidad

Os invitamos a participar en la mesa redonda:

 EL DESCUBRIMIENTO DEL GÉNERO HUMANO

En donde intervendrán,  además del autor, Ángel Gordo, Antonio García Santesmases y Lourdes Ortíz con la moderación de Paulo Cosín.

¡Animaos aquí tenéis la invitación!

 

¿Van los ricos a la cárcel? Fernando Álvarez Uría y Julia Varela hablan sobre la función social del sistema penitenciario

Fernando Álvarez Uría y Julia Varela en su libro Sociología de las instituciones analizan las principales instituciones que vertebran la vida social: desde la familia y la escuela hasta los hospitales y cárceles.

Hemos seleccionado unos extractos donde hablan de las cárceles (la negrita es nuestra).

¿Cuál sería, por tanto la función de las cárceles?

Las sociologías críticas del sistema penitenciario han contribuido a mostrar que las cárceles, lejos de estar al servicio de la democracia, esos recintos cerrados, en dónde existen celdas de castigo, al igual  que  en  las  mazmorras  del  antiguo  régimen, no  sirven  en  realidad  para combatir el delito pues las grandes delincuentes no van casi nunca a la cárcel y menos aún para reinsertar a los delincuentes, sirven en realidad para castigar la disidencia de los pobres, sacralizar la propiedad privada y perpetuar la ficción de que el orden capitalista es un orden conforme a derecho, por lo que el derecho instituido coincide con la justicia, las cárceles de la miseria no sirven a la democracia sino a la perpetuación del capitalismo. (…)

¿Cómo aparecieron las cárceles?

En el trasfondo del nacimiento de la prisión se sitúa no sólo el miedo de la burguesía a los movimientos populares —y la consiguiente reglamentación  y  cuadriculación  de  las  poblaciones  que  ese  temor  inspiró—,  sino también la necesidad de proteger una riqueza que el desarrollo productivo ponía en manos de las clases trabajadoras bajo la forma de materias primas, maquinarias e instrumentos de trabajo. Foucault muestra cómo las leyes han sido promulgadas por unos e impuestas a otros, la burguesía se reserva los ilegalismos de derecho —fraudes, evasiones fiscales, operaciones comerciales irregulares y otros delitos para los que establece jurisdicciones especiales y que casi nunca son castigados con penas de cárcel—, y persigue los ilegalismos de bienes, los pequeños robos y atentados contra la propiedad con tribunales especiales y penas de privación de libertad. 

El sistema penal permite a la burguesía no tanto suprimir los ilegalismos cuanto  gestionarlos y regularlos precisamente cuando la función manifiesta de la cárcel vehiculada por los nuevos principios consiste en afinar, universalizar el arte de castigar y homogeneizar su ejercicio. la teoría política del contrato, la ficción de un pacto social suscrito de una vez por todas, convierte al delincuente en un enemigo público, en un monstruo moral que amenaza con socavar con sus actos los pilares del sistema social. El delincuente se convierte así en un elemento desestabilizador del orden público por lo que debe ser castigado a la vez que reformado

Sociología de las Instituciones

El derecho de castigar se desplaza desde finales del siglo XVIII, cuando la burguesía accede al poder político, de la venganza del Soberano a la defensa de la sociedad, pues los delitos dejan de ser delitos de lesa majestad, delitos contra el rey, para pasar a convertirse en delitos contra la sociedad, la cárcel se instituye en consecuencia no sólo con la finalidad de proteger el orden establecido, sino también en nombre de la razón y de la humanidad para mejorar  al  delincuente.  Pero,  desde  los  inicios  de  su  puesta  en  marcha  se formula una voluntad de reforma y de reinserción de los condenados a través de esta nueva modalidad de castigo.
El monótono discurso criminológico lleva dos siglos reproduciendo la cantinela humanista de regeneración del preso y comprobando al mismo tiempo el continuo fracaso de la prisión a la hora de alcanzar esos objetivos altruistas, pues lejos de mejorar, los delincuentes que pasan por ella reinciden, uno de los logros de los análisis de Foucault consiste precisamente  en  resolver  esa  vieja  paradoja:  ¿cómo  es  posible  que  una  institución pública,  nacida  también  para  rehabilitar  a  los  detenidos,  fabrique  en  realidad profesionales de la delincuencia? El análisis de la instrumentalización política de la delincuencia proyecta una nueva luz sobre las relaciones entre la policía y el mundo del delito, muestra cómo la más baja extracción de las clases populares puede  ser  utilizada  contra  los  intereses  de  los  trabajadores,  desvela,  en  fin, cómo una práctica de corrupción invisible alimenta la producción de obras filantrópicas y proyectos reformistas.

Sociología de las instituciones de Julia Varela y Fernando Álvarez Uría está disponible en formato papel y en formato digital (PDF con DRM)