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Ana P. Relvas y Luciana Sotero hablan con Valentín Escudero sobre alianza terapéutica

Familias obligadas, terapeutas forzosos: la alianza terapéutica en contextos coercitivos es como han titulado Ana P. Relvas y Luciana Sotero su nuevo libro. Para presentarlo, nos pareció interesante pedirle a Valentín Escudero que tuviera una charla con las autoras. A continuación puedes leer la entrevista completa.

Hacía tiempo que sabía, a través de sus autoras, del proyecto de este libro. Y cuando por fin llegó un ejemplar a mis manos me impactó el desafío que representa ya el propio título (Familias obligadas, terapeutas forzosos). El libro trata de arrojar luz sobre un dilema importante (que en cierta manera ha sido evitado durante muchos años): ¿cómo debemos abordar la terapia familiar cuando la familia está obligada a acudir a algo –la psicoterapia– que por definición exige de voluntariedad y motivación personal?

El título nos enfrenta sin ambages al problema: sabemos que no podemos hacer psicoterapia si la familia se siente obligada y el terapeuta se siente forzado. Y la respuesta al dilema (o una parte esencial de la misma) está en las páginas del libro: conocer las claves científicas y clínicas para transformar esa situación inicial y darle la vuelta, conocer el proceso mediante el cual la familia llega a  sentirse acogida y entendida y el terapeuta consigue ser un instrumento de ayuda al servicio de la familia. Ana Paula y Luciana explican muy bien ese proceso y llegan a la conclusión de que es posible conseguir un cambio en ese contexto “forzoso” en el que se inicia el trabajo terapéutico con algunas familias. A la construcción de ese proceso de relación colaboradora y mutuamente respetuoso entre el profesional y la familia la llamamos “alianza terapéutica”, y es con toda seguridad uno de los factores que predice cuándo la psicoterapia funciona y cuándo se queda en un bienintencionado intento frustrado de ayudar a las familias.

Conozco desde hace tiempo a Ana Paula y a Luciana, he tenido el placer de hablar con ellas de terapia familiar e investigación en sitios tan hermosos como Coimbra, Santiago de Compostela, Berna (Suiza), Barcelona o La Coruña. Siempre hemos compartido algo poco común en el mundo de la psicoterapia, nuestra utopia de llegar a vincular mejor la investigación y la práctica clínica. Ahora, la presentación de su libro nos ha dado otra ocasión excepcional para extender nuestra conversación (en este caso además me han encomendado a mi el rol que más me gusta ¡el de preguntar!)

Valentín Escudero (VE)– Vuestro libro trata con mucho rigor e inspiración un tema delicado, la relación terapéutica en contextos en los que la familia se siente obligada, esas situaciones en las que la terapia se inicia con presiones ¿cómo surgió la idea de este libro sobre un tema tan interesante?

Ana Paula Relvas (APR)– La propuesta de escribir un libro para la colección “Terapia Familiar Iberoamericana” editada por Ediciones Morata, me la hizo mi querido amigo Roberto Perereira que es director de la Escuela Vasco Navarra de Terapia Familiar, en Valencia en julio de 2012 durante el XVIII Congreso Europeo de Psicoterapia. Allí pensando sobre cuál podría ser un tema para el libro y atendiendo a los intereses que las apreciaciones sobre nuestras investigaciones de la alianza terapéutica con clientes involuntarios, estaban suscitando en los participantes de este encuentro científico, concluimos que se trataba de un tema útil e importante para los terapeutas familiares (o para cualquier terapeuta). En ese mismo momento, invité a Luciana a ser coautora de la obra, dado que era ella quien estaba desarrollando las principales investigaciones sobre el tema a través de su proyecto de doctorado. Éste se incluye en un proyecto más amplio, PRO-CIV-Clientes involuntários versus clientes voluntários. Intervenção familiar, resultados e processo dirigido por el Grupo de Investigación Familia, Salud y Justicia de la Facultad de Psicología de la Universidad de Coimbra, del cual soy coordinadora.

Luciana Sotero (LS)– El tema que trata el libro está íntimamente relacionado con el trabajo que llevo desarrollando en los úlitmos años en mi tesis doctoral sobre los clientes involuntarios y la alianza terapéutica en el contexto de la terapia familar.

De hecho, mi interés por la intervención con familias involuntarias y obligadas viene de atrás y surge de mi experiencia clínica. La curiosidad (científica y clínica) sobre las posibles diferencias y parecidos de la intervención familiar con clientes involuntarios y voluntarios (por ejemplo: semejanzas de la intervención familiar con clientes involuntarios e voluntarios, esto es que buscan ayuda espontaneamente) fue el motivo para desarrollar un conjunto de investigaciones que pretendían dar respuesta a las inquietudes y dudas que se derivaban de mi práctica clínica: ¿es distinto hacer terapia con familias que piden ayuda que con otras que se sienten presionadas a acudir?,¿en qué medida es distinto?, ¿en qué se parece?, ¿cambian también las familias involuntarias gracias a la terapia?, ¿puede un terapeuta en un contexto coercitivo trabajar la reluctancia, resistencia o ambivalencia de estas familias?, ¿cómo? A partir de estas preguntas, la alianza terapéutica se convirtió en una variable por excelencia a estudiar, no sólo por su relevancia clínica y científica, sino también para saber en qué medida se ve afectada cuando trabajamos con personas que no han acudido voluntariamente a pedir ayuda. Fue de este modo como se desarrollaron los dos ejes centrales del libro: por un lado la problemática de los clientes y de las familias involuntarias y por otro la alianza terapéutica tanto en las terapias familiares y conjuntas como en este contexto particular de intervención.

VE– El libro tiene un enfoque muy científico pero fácil de leer para los profesionales ¿cuáles son las contribuciones principales de este libro que destacaríais para los potenciales lectores? ¿qué les va a aportar el libro?

 LS– Es difícil responder a esta pregunta…Tal vez por considerar que las aportaciones de este libro dependen mucho de la persona que lo lea…En cualquier caso e intentando sintetizar, diría que presenta un número considerable de estudios y reflexiones que nos permiten comprender mejor las especificidades y complejidades de la intervención familiar en un contexto coercitivo, así como el papel que los clientes y terapeutas desempeñan en la (co)construcción de la alianza terapéutica en ese contexto. La intersección e integración entre las conclusiones adquiridas a través de la práctica clínica y las surgidas de los estudios empíricos dan lugar a un conjunto de conocimientos sólidos y fundamentales que procuran unir el saber con el saber-hacer.

 

APR– Estoy de acuerdo con lo que dice Luciana y me gustaría añadir algo más. Creo que la conclusión más importante que el lector (terapeuta con cualquier agente social que trabaje con este tipo de población) puede sacar de este libro se asienta en tres ejes:

1)Es realizable, útil y eficaz para trabajar con pacientes involuntarios

2)El trabajo terapéutico no es en sí mismo muy diferente del realizado con clientes voluntarios, aunque las primeras sesiones exijan una atención muy particular, no solo al establecimiento de la alianza, sino también a la hora de compartir los objetivos y el desarrollo del proceso terapéutico.

3)El respeto ético por estos clientes y la confianza del terapeuta en sus potencialidades es fundamental para desarrollar el proceso terapéutico. En conclusión, creo que este libro ayuda a perciribir que más importante que crear técnicas “especiales” para este tipo de clientes, debemos entender lo que implica la involuntariedad para las personas y considerar que son ellas nuestros clientes y no la institución o la persona que realiza la derivación.

 VE– ¿Qué impacto ha tenido en vuestra propia práctica clínica el proceso de hacer esta investigación y escribir este libro? ¿os ha hecho cambiar vuestra práctica?

 APR– Evidentemente, hay detalles de la relación terapéutica en los que me fijo mucho más ahora y creencias que reforcé de algún modo o reconstruí, como lo que acabo de comentar en mi respuesta anterior.

 LS– Por lo que dije anteriormente, creo que es fácil concluir que la unión entre la práctica clínica y la investigación ¡está dando sus frutos! Desde mi punto de vista es imposible disociar estas dos dimensiones profundamente relacionadas. En este sentido, aquello que yo investigo acaba por ser determinado o influenciado por mi experiencia clínica, y mi práctica clínica está profundamente influenciada con aquello que investigo…la permanente relación entre estos dos niveles es algo profundamente sistémico y enriquecedor,¡a veces me resulta difícil separar mi yo terapeuta de mi yo investigadora! De cualquier forma intentando centrarme en la pregunta, siento que mi trabajo con familias involuntarias, después de algunos años de investigación, se volvió más ligero…La forma en que “miro” a esas familias durante el primer contacto ha cambiado de manera significativa –en vez de frustar o desanimarme con los signos de falta de colaboración o resistencias que muestran muchas veces,  procuro centrarme en mi papel para intentar minimizar esos comportamientos, busco implicar a la familia en el proceso terapéutico, propiciando una mayor seguridad de los clientes en el espacio terapéutico y estimular una definición conjunta del problema.

 VE– Este libro trata un tema que afecta no solo a los psicoterapeutas, sino también a otros múltiples profesionales que trabajan con familias en los servicios sociales, contextos socio-educativos, asistenciales, etc. ¿A quién le recomendamos el libro?

LS– Considero que puede ser útil a una gran audiencia de lectores, entre ellos los clínicos, investigadores, supervisores y estudiantes que trabajan o piensan trabajar con familias, sea en un contexto involuntario de intervención o no.

 APR– Estoy de acuerdo y deseo que pueda ser leído con fluidez, facilidad y placer. En este sentido, intentamos que la escritura no fuera muy hermética y aunque probablemente no siempre hayamos podido conseguirlo, nos gustaría que el hecho de presentar resultados de investigación no asustase a los lectores, sino que sirviera para que disfrutaran de esa “unión” a la que hacía referencia antes Luciana entre la investigación y la práctica clínica.  

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Entrevista realizada por:

Valentín Escudero

Psicólogo, Terapeuta familiar. Dr. en Psicología
Profesor titular del Dpto. de Psicología de la Universidad de A Coruña. Director del postgrado Experto en Intervención Familiar. Acreditado como psicoterapeuta por la FEAP y como terapeuta familiar. Supervisor docente por la FEATF

La Revista Mosaico reseña el libro Terapia individual sistémica de Alfredo Canevaro

El libro terapia individulal sistémica con la participación de familiares significativos, es el primero de la colección Terapia Familiar Iberoamericana que dirige Roberto Pereira, y surge de la experiencia clínica de Alfredo Canevaro. Está lleno de ejemplos de casos y puede resultar de gran utilidad tanto a quienes ya se dedican a la terapia familiar profesionalmente, como a quienes están formandose.

Aquí puede leer la recensión completa.

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¿Basta de trabajo? Cuarta edad y jubilación: Un ejemplo de familia

Antes de la publicación del libro de “El cielo puede esperar” viajé a Buenos Aires para participar en la Feria Internacional del Libro, allí tuve ocasión de conocer en persona a Marcelo R. Ceberio. Como no podía ser de otra manera, en nuestro encuentro hablamos del próximo nacimiento literario y de dónde le había surgido en el autor esta inquietud por la cuarta edad.

Alfredo me habló de su padre, Ernesto Rodríguez Araujo a quien entre otros, dedica este libro. Me decía cómo estaba feliz porque a pesar de tener ya 86 años continuaba activo y disfrutando de cada día de su vida. Incluso ¡acababa de participar como actor en un anuncio! Marcelo cuenta en el libro que entre las muchas ocupaciones que tuvo su padre fue la de actor. 

En El cielo puede esperar, Marcelo recoge la importancia de que los mayores participen de manera activa en la sociedad, el hecho de tenerles en cuenta y no tratarles como niños sino como adultos que además tienen todavía mucho que enseñarnos. Claramente, su padre ha sido una referencia en este sentido para él. Por este motivo, le pedí permiso para compartir el vídeo del anuncio en el que ha participado y que podés ver en el siguiente enlace.

La úlitma vez que hablamos, Marcelo me decía que ahora la gente para a su padre por la calle y le saluda ¡se ha convertido en toda una estrella!

Personal – Embarazada

Puedes leer aquí un extracto del capítulo dedicado a la Cuarta edad y jubilación.

“A la vejez aprendí que si esperas la jubilación para decir “ahora voy a disfrutar la vida”, has esperado demasiado tiempo.
Anónimo

(…)

No se trata, entonces, de entender la vejez como un hecho biológico, como generalmente se le adjudica y describe, sino como un entramado familiar que
margina y descalifica de manera paulatina al geronte, o un problema de la sociedad que no sabe claramente integrar al anciano en la vida social, o un problema
de la salud pública de la que le toca a los gobiernos organizar la atención médica, o todos estos estamentos que en sinergia muestran qué es lo que sucede
con el tema de la cuarta edad. Sin duda, el problema de la vejez es un tema de carácter social y como tal debe ser encarado. Corresponde, pues, no tanto al
personal de salud pública como sí a la sociedad y al Estado propiciar los mecanismos que brinden seguridad social a los ancianos y les permitan que la etapa
final de la existencia transcurra en el bienestar, viviendo la vida de manera útil,placentera y gratificante”.

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Leer un fragmento de El cielo puede esperar

Entrevista a Marcelo R. Ceberio

Entrevista a Marcelo R. Ceberio sobre su nuevo libro El cielo puede esperar

El cielo puede esperar es un libro dedicado a las personas mayores donde usted nos invita a mirar la vida con la vida. ¿Se puede tener una visión positiva del envejecimiento? En mi vida personal intento mirar la vida con la vida, por lo tanto todos los libros que he publicado tratan de mostrar esa posición, por más que el tema sea el “Test de Rorschach”… El gran problema de la vejez es que se lo asocia a decrepitud, cuerpos deteriorados, encorvados, desdentados, con bastón, arrugados, en fin, unas descripciones espantosas. Es lo que Salvarezza llamó “viejismo”. En el texto trato de mostrar otra imagen de vejez, que la vejez es un tramo maravilloso de la vida en donde uno posee la gran sabiduría que da la experiencia.También es cierto y lo analizo en el libro, los avances de la tecnología médica, la biomedicina, el deporte, entre otros factores, han logrado prolongar la vida de las personas, aunque termine curando el estrés que la misma sociedad genera. Los viejos actuales son jóvenes con respecto a los ancianos de hace 40 años. Han modificado su estética, su biología, pero por sobre todo su actitud: hoy una persona entre los 60 y 70 años construye proyectos, antes esperaba morirse. Cómo no mirar la vejez con la vida!

• A lo largo de su obra afirma que no hay muchos profesionales que quieran trabajar con personas mayores. A su vez, Roberto Pereira en el prólogo afirma cómo algunos profesionales al encontrarse con personas de edad se hacen planteamientos del tipo: “para qué vamos a operarle si ya tiene setenta años” o “¿cómo se casa a su edad?”, entre otros.

Trabajar con gente mayor no es la especialidad de elección ni en medicina y menos en psicología. No les es atractiva puesto que los profesionales sienten que no tienen nada que hacer, que es el camino inexorable de la muerte lo que esperan y vedan la cantidad de aspectos positivos que la vejez implica. Pero detrás de esta posición, se encuentran aquellos aspectos a los que temen: si la vejez es la puerta hacia la muerte, no quieren enfrentarse a su propio futuro proyectado en sus pacientes mayores. Ven en el anciano lo que a ellos les espera. Por último, no hasta hace mucho se creía que el anciano no podía cambiar, en la actualidad, la neuroplasticidad permite que afirmemos que es posible el cambio, aún estando en los últimos minutos de vida.

• Usted en cambio, ha decidido dedicarle un libro entero ¿Qué fue lo que le llevó a interesarse por las personas mayores? Entre las cosas que me motivaron a escribir esta investigación, se halla mi experiencia clínica, en principio supervisando el trabajo hospitalario con grupos de adultos mayores. Además, después de más de treinta años de experiencia clínica, he visto adolescentes y adultos que interaccionan con viejos y que a la vez piensan cómo será su vejez. Mi labor ha sido y es mostrarles que la vida continúa, que hay proyecto hasta que nos encontramos en las puertas de la muerte. En lo personal, hay tres ancianos a los que les he dedicado el libro que han significado un ejemplo de lo que afirmo. Mi padre Ernesto Rodriguez Araujo, que hoy a los 86 años, hace tres que se ha vuelto a casar, continúa trabajando como actor, hace publicidades televisivas y continúa proyectándose al futuro. Mi abuelo Marcelino Ceberio, que falleció a los 86 años y hasta sus últimos momentos ejerció un rol maravilloso que le toca a los mayores: el ser abuelo. Y por último, mi maestro Paul Watzlawick que falleció a los 86 y hasta sus últimos días dictó clase a pesar de los impedimentos de su enfermedad: un ejemplo de profesional. ¡Cómo no redactar todo un libro que haga honor a los ancianos!

• En la historia de la humanidad ha sido un deseo continuo la eterna juventud y vivir indefinidamente, tal y como introduce en El cielo puede esperar, la esperanza de vida de los mayores de los países más desarrollados, ha aumentado considerablemente. Hasta el punto de poder considerar que hay ya otra etapa más: la de la cuarta edad. ¿De qué manera podemos contribuir para que esa longevidad lleve unida una calidad de vida en nuestros mayores? La posibilidad de incluir una cuarta edad en la etapa evolutiva es que el deceso se halla por encima de las edades que socialmente se entendían como vejez. En la sociedad, principalmente el sistema de pensiones y el sistema de salud, están programados para una edad de deceso, que en la actualidad se ha ampliado notablemente. Estamos en las puertas del colapso, puesto que si los gobiernos esperaban sostener una jubilación hasta los 70 años, hoy son al menos diez años más, lo mismo para los servicios médico privados. Pero además lo que se llamaba 3º edad como sinónimo de vejez ya ha dejado de serlo: hoy una persona de 60 años se encuentra muy alejada de los parámetros de vejez tanto biológica como psicológica. En pos de contribuir a mejorar la calidad de vida de los mayores creo que lo más importante es –simple pero muy complejo- cambiar la concepción y consecuente atribución acerca de la vejez. Si entendemos que el anciano no es una resaca sino un ser humano al que le debemos respeto y admiración, nuestra actitud va a cambiar y vamos a generar una vejez rodeada de amor, integrada a la familia, valorizada y con futuro. Si logramos cambiar nuestra posición hoy, nos hallará en el mañana nuestra propia vejez disfrutando de ese período. 

• También se refiere cómo las características de las nuevas familias del siglo XXI afectan a las relaciones con los mayores. Por ejemplo que los miembros cada vez están más dispersos y no tan unidos. Esto hace que en ocasiones se planteen que cuando las necesidades de la persona mayor aumentan haya que enviarles a una residencia o geriátrico. ¿Qué le parecen este tipo de medidas?, ¿qué repercusión tienen sobre la persona mayor? En una investigación de hace más de diez años, establecí un cuadro de doble entrada acerca de viejas y nuevas estructuras familiares. En este demarqué treinta y pocas de diferencias entre una y otras familias. Pero la inclusión en residencias geriátricas va más allá de la disgregación familiar o falta de tradiciones o respeto a los mayores, tiene que ver con la atribución negativa de la vejez. Hacia los mayores, la sociedad tiene una actitud desvalorizante, con lo cual tiende a marginar al anciano. Su palabra no vale y hasta en muchos casos resulta un estorbo. Entonces la variable del geriátrico es un acto segregacionista, un “sacarse al viejo de encima”. Muy diferente es la posición donde las necesidades de cuidado se extremizan y es necesaria la internación como forma de cuidar su vida y optimizar los cuidados, principalmente cuando la familia no puede sostener una internación domiciliaria de mayor complejidad. La actitud hacia el mayor en este caso es muy diferente: es amorosa y valorizante y el anciano se siente reconocido y valorado en esa decisión.

• El epílogo se titula “Peticiones de un padre anciano a su hijo” ¿cuáles cree que son las principales peticiones de los mayores hacia sus familiares? Absolutamente todas, pero que se sintetizan en tres posiciones: 1. La valorización y reconocimiento de la persona mayor 2. El amor y la posibilidad de que sea expresado 3. La comunicación: escuchar a la persona mayor, hacerlo participar, pedirle consejo. Por supuesto que estas tres se entrelazan: uno ama a quien valora, valora a quien ama y comunica con amor y valorización. • ¿Cuál es el papel de los profesionales que trabajan con personas mayores para mejorar su calidad de vida? Por una parte, trabajar con su contexto: enseñar a la familia que el anciano tiene mucho para decirles, que deben valorarlo e incluirlo. Y por otra parte: cambiar en el anciano su forma de percibir su propia vejez, motivarlo en proyectos, estimularlo a romper con el sedentarismo, crearle actividades que sean de su placer y llevarlo a que pueda disfrutar de este período y no lo sufra pensando que está en los prolegómenos de la muerte. Por supuesto siempre dentro de sus posibilidades y no negando su estatus como si fuese a vivir in eternum. • Todos envejeceremos antes o después, además estamos rodeados de personas mayores que irán poco a poco entrando en la cuarta edad, eso me haría decir que este libro es de “lectura obligada”. Sobre todo si se tiene intención de envejecer…Aún así ¿a quién le recomendaría usted este libro? Aparentemente es una pregunta simple, pero no lo es. Este libro lo “deben leer” los familiares de personas que se hallan en la cuarta edad, para que logren entender claramente todo el universo de la vejez y “que hay otra vejez”, cambiando la atribución que tienen sobre la misma. También lo deberían leer los mismos ancianos para que puedan comprenderse y percibir el vaso medio lleno y no medio vacío acerca de este ciclo evolutivo. Revisar todas sus áreas y todas sus posibilidades para desarrollar proyectos de vida y lograr posicionarse de una manera diferente en su entorno y frente a sí mismos. Por último, es un libro recomendable para todos los profesionales que trabajan con adultos mayores y los que no pero que quieren y deben saber sobre el tema. Hay poca literatura sobre la vejez y esto es coherente con todo lo que venimos desarrollando en la entrevista: es una especialidad poco elegida y por lo tanto poco investigada. También te puede interesar esta entrevista al autor donde habla de la formación del terapeuta.

Conversamos con Alfredo Canevaro sobre la Terapia individual sistémica

Alfredo Canevaro

Después de todo lo que ha escrito en revistas, Terapia individual sistémica. Cuando vuelan los cormoranes es su primer libro. Gracias a que se haya atrevido a escribirlo, podemos disfrutar y aprender de sus experiencias ¿Cómo surge este proyecto?

Ha sido un proceso natural que culminó en querer ser más didáctico con los alumnos de terapia familiar de la escuela Mara Selvini Palazzoli y de otras escuelas italianas a quienes interesaba mucho este modelo de aplicación de los conceptos teórico-clínicos del enfoque familiar al individuo deseoso de encarar una psicoterapia. El gran auge de la terapia familiar comenzó con el reconocimiento del fracaso del modelo bipersonal psicoanalítico con pacientes graves como los psicóticos o personas muy dependientes de su entorno familiar como los niños. Esto ha sido el sesgo que tomó la terapia familiar por décadas, olvidando que la gran parte de los pacientes neuróticos ,por prejuicios de los terapeutas, no podía aprovechar del gran recurso que es la familia de origen cuando se la puede ayudar a ponerse a favor del proceso terapéutico.

El hecho de pensar que por ser un individuo adulto, competente y solicitante de la psicoterapia individual excluía desde ya los aportes beneficiosos del trabajo con la familia de origen, al menos en un primer tiempo de la terapia para ayudarlo a diferenciarse mejor de ella, aprovechando la nutrición afectiva y la confirmación del proyecto existencial original de cada individuo, ha sido uno de los grandes mitos terapéuticos que quisiera precisamente desmitificar.

Demostrar que se puede acelerar ,abreviar y mejorar un proceso terapéutico cuando se aplica esta filosofía terapéutica a los individuos y a las parejas ha sido para mi un motivo importante, sobre todo para enseñar a los jóvenes terapeutas todavía no contaminados en concepciones rígidas y ortodoxas de la orientación psicoanalítica, o cognitivista o postmodernas que lo que hacen es desresponsabilizar a los terapeutas, confundiendo la paridad existencial que deben tener con sus pacientes, con la confusión de roles que no hace más que desviar de una concepción ética de la psicoterapia donde el responsable del tratamiento es el terapeuta.

Éste es un libro claramente útil para terapeutas ya que les puede ayudar para desbloquear algunos casos o entender el por qué de algunos abandonos, pero también podría recomendarse a personas que se estén formando en estos temas…

Es precisamente lo que estaba diciendo. Pacientes que habían seguido largos tratamientos en aquello que Bowen llamaba el corte emotivo (cut-off), es decir personas que por dificultades con su familia de origen intentaban poner distancia física o emocional con ellos para poder diferenciarse, no hacían más que llevar consigo esos problemas intentando resolverlos en nuevas relaciones significativas, que sin querer contaminaban con estos problemas transferenciales confundiendo y muchas veces destruyendo esas nuevas relaciones. Haber tratado muchas de estas personas que eran definidas fracasos terapéuticos me ha ayudado a pretender saber lo que ellas necesitan y valerme de la ayuda de sus familiares significativos para conseguir revertir resultados frustrantes.

Esta larga experiencia me lleva a querer ayudar a los jóvenes terapeutas mostrando un camino más lineal y directo que hace que el terapeuta tenga una posición más activa creando condiciones de encuentro emocional que pueda ayudar procesos de reconciliación intergeneracional. Así se puede crear una plataforma de lanzamiento de las personas que como los cormoranes aprovechen retornar para partir más decididos en búsqueda de su propia identidad y de su propio proyecto existencial.

Su libro es el primero de la colección de Terapia Familiar Iberoamericana que dirige Roberto Pereira, el objetivo de la misma es dar a los terapeutas contenidos que tengan más que ver con la cultura latina, normalmente las principales influencias en terapia de familia han venido de los modelos anglosajones, los que se han llamado los modelos fríos. El interés de esta colección es dotar a los     terapeutas latinos, portugueses y brasileños de unos modelos cálidos más cercanos a sus culturas.

¿Cómo se siente siendo el primogénito de la colección?

Desde ya la coincidencia temporal de publicación en español de mi libro y el comienzo de la colección me llena de orgullo. La decisión del coordinador, Roberto Pereira de hacerlo en primer lugar puede recordarme viejos tiempos en los que la revista de terapia familiar que fundé en 1978 daba a los líderes de esta disciplina en España motivo de confrontación y de identificación con una especialidad naciente en Iberoamérica.

Aquellos años de lucha por adquirir un perfil propio que la distinguiera de otras psicoterapias ayudaron a consolidar la hoy quinta disciplina mayor en los USA y seguramente muy importante en nuestros países latinos,que seguimos teniendo ,a diferencia de los anglosajones una mayor adhesión al estilo de vida familiar y por tanto menor disgregación del nido ecológico del ser humano.Drama que creo es el resultado peor de la sociedad de consumo ,que a los que consumió primero fue a los padres,ayudando a implantar modelos de realización individual hedonista ,basada más en poseer que en ser como denunciara hace tanto tiempo Erich Fromm

 

¿Cómo sería una educación emocional completa?

La educación sexual y educación emocional” es un artículo del blog El rincón de Haika donde la autora plantea que se suele hablar más de educación sexual que del placer, las relaciones amorosas o los sentimientos,  cuando éstos son conceptos más genéricos y básicos.

Una educación centrada en estos aspectos, evitaría graves problemas en el desarrollo de las personas y mejoraría la calidad de las relaciones. Nos parece un artículo muy completo e interesante y os animamos a leerlo.

 Félix López Sánchez en su libro Las emociones en la educación realiza un planteamiento muy en la línea de estas afirmaciones cuando se refiere a una amplia serie de necesidades que deben ser cubiertas para que niños, niñas y adolescentes tengan bienestar.

Éstas son:
-de carácter físico-biológico,
-mentales y culturales,
-emocionales y afectivas, y
-de participación

A continuación reflejamos un extracto donde el autor habla de las necesidades emocionales y sociales dentro de las que incluye las necesidades sexuales entre otras.

Necesidad de comprender, expresar, compartir, regular y usar socialmente bien las emociones.(…) Tanto las positivas como las negativas. Todas son útiles, dando significado a las cosas, los sucesos y las relaciones. (…) Las emociones se pueden y deben expresar; pero no deben desbordarnos de forma que perdamos el control o llevarnos a decir cosas o tener conductas impulsivas descontroladas. (…) Usar socialmente bien las emociones significa que hemos aprendido a expresar lo que queremos, en términos socialmente aceptables y de manera eficaz. Para ello tenemos que usar el conocimiento social, nuestras capacidades empáticas y el autocontrol emocional. (…)

– Necesidad de seguridad emocional: aceptación, estima afecto y cuidados eficaces.
Todo el mundo emocional de la infancia depende en gran medida de las personas con las que se vinculan y de las interacciones que tienen con ellas. Por eso, en realidad, casi todo se lo juegan en las relaciones con quienes les cuidan (figuras de apego y profesionales) y con los amigos y compañeros que tienen . ¿Qué necesidades tienen en este sentido?
La necesidad más primaria es la de seguridad emocional que incluye la experiencia de ser aceptado incondicionalmente, ser querido, ser valorado y ser cuidado por personas que se perciben como eficaces .(…)
No basta con aceptarles incondicionalmente, tienen ellos que estar seguros de ser aceptados. Su insatisfacción es vivida como abandono, soledad, marginación, rechazo, aislamiento, inseguridad, miedo, ansiedad, etc. (…)

-Necesidad de red de relaciones sociales.
Pero al individuo no le es suficiente con disponer de una o varias figuras de apego, sino que tiene también la necesidad de ampliar su mundo de relaciones con los iguales y con la comunidad en que vive en general. El individuo y la familia nuclear no pueden vivir aislados, incluso les sería casi imposible sobrevivir en esas condiciones. Se necesita una amplia red de relaciones sociales para no sentirse marginado. (…)

– Necesidades sexuales .
La sexualidad se puede manifestar en la infancia de múltiples formas (autoexploraciones, exploración del cuerpo de otras personas, imitación de conductas observadas en los adultos, descubrimiento del autoerotismo y conducta masturbatoria, preguntas a los adultos sobre diferencias anatómicas, el origen de los niños, la forma en que se engendran, el significado de numerosas conductas sexuales, etc.). Estas manifestaciones deben ser respetadas y sus preguntas contestadas con veracidad y sencillez.
Los riesgos en este caso son la educación represiva sexofóbica, los abusos sexuales de menores y la transmisión de ideas pesimistas o destructivas sobre las relaciones amorosas. Respetar la sexualidad infantil, por un lado, y no interferirla instrumentalizando a los niños por parte de los adultos es fundamental en este caso. Pero lo más importante en definitiva que las personas pueden formar parejas y quererse, que estas relaciones valgan la pena y puedan salir bien.

¿Qué os parecen estas necesidades? ¿añadiríais alguna otra?