¿Soy culpable de ser pobre? De la responsabilidad personal a la responsabilidad política (1ª parte)

“Si es pobre, por algo será. Si le van mal las cosas, es que no se ha esforzado suficiente. Como una lluvia fina, el pensamiento que culpabiliza al pobre por ser pobre y al parado por no encontrar trabajo va calando en el discurso político. Es en realidad el reverso del ideario del liberalismo económico, que entroniza la figura del emprendedor como modelo social y sitúa la competitividad como motor de cualquier progreso.”

Así comienza “Culpables de ser pobres” el artículo del periódico El País. 
Iris Marion Young explica en Responsabilidad por la justicia esta forma de entender la responsabilidad de las problemáticas sociales. En el capítulo titulado “De la responsabilidad personal a la responsabilidad política” partiendo de la Guerra a la pobreza que se desarrolló en Estados Unidos introduce conceptos como la responsabilidad personal.

En las últimas dos décadas ha habido un giro abismal en el modo en que los funcionarios, académicos, periodistas y el público en general entienden la pobreza y en sus opiniones acerca de lo que se debería hacer al respecto. Fomentado por ciertos académicos y analistas políticos conservadores a principios de los ochenta, se difundió el discurso, tanto entre liberales como entre conservadores, de que las causas de la pobreza en gran parte tenían su origen en los atributos de los pobres. Según este razonamiento,  los segmentos sociales que tienden a la pobreza no se responsabilizan tanto de su vida como los miembros de otros grupos y demasiado a menudo se implican en una conducta marginal o autodestructiva. Los programas de ayuda estatal empeoran el problema al permitir que estos segmentos marginados esperen ayudas por las que no hacen nada en compensación. Un nuevo estado de bienestar debería cortar de raíz esta mentalidad de ayuda social y exigir a las personas necesitadas que se hagan responsables de sus vidas.(…)

Últimos títulos de la colección Educación Crítica

 Razonamientos normativos del discurso de responsabilidad personal Un término clave que ayudó a impulsar la reforma social en Estados Unidos en los años noventa, así como en algunos de los demás Estados en proceso de reforma, fue el de “responsabilidad personal”. Los ciudadanos identificados como liberales defendieron esta idea al menos tanto como aquellos identificados como conservadores. He aquí las palabras del Presidente Bill Clinton al dirigirse a los americanos a través de la radio en septiembre de 1995: “La semana pasada os hablé de lo que creo que se debe hacer para reformar el sistema social de nuestra nación. Dije que una auténtica reforma social debería reflejar los valores que compartimos todos los americanos – trabajo, responsabilidad personal y familia.” [1]

 ¿Qué significa “responsabilidad personal?” En apariencia, esta frase es casi redundante. A través de debates sobre bienestar y pobreza, la responsabilidad personal sólo se ha identificado con el trabajo y la familia. Ser personalmente responsable significa que trabajas para subsistir en lugar de depender de los demás o de las retribuciones del Estado. Los miembros de una familia tienen la responsabilidad fundamental de cuidar y mantener materialmente a aquellas personas que por una razón u otra no pueden trabajar. Al incluir la responsabilidad personal en el lista de valores compartidos por todos los americanos, el Presidente Clinton puso énfasis moral en el valor del trabajo y de la familia, pero también añadió un nuevo valor tan sólo en un aspecto: enfatizó que el trabajador y la familia debían arreglárselas solos.

En una próxima entrada publicaremos cuál es el concepto de responsabilidad que defiende Iris Marion Young en su libro.

[1] Discurso presidencial, 16 de septiembre de 1995.

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