Koni 2012 y la responsabilidad por la justicia


La campaña lanzada por una ONG con el objetivo de que todo el mundo conozca al líder del ejercito de la resistencia del señor o LRA (por sus siglas en ingles ) de UGANDA ha dado la vuelta al mundo a través del vídeo KONI 2012 .
El vídeo anima a todos a hacer algo, poner de nuestra parte para cambiar una realidad injusta, Iris Marion Young en su libro Responsabilidad por la justicia nos habla de cómo contribuimos a la producción y reproducción de la injusticia social debido a que seguimos las normas y las convenciones aceptadas:

Normalmente aprobamos estas convenciones y prácticas de forma automática o por costumbre, sin una reflexión ni una deliberación explícitas sobre las implicaciones más amplias de lo que estamos haciendo, teniendo en el primer plano de nuestra conciencia y nuestra intención aquellos objetivos inmediatos que queremos alcanzar, y las personas concretas con quienes necesitamos actuar para lograrlos.

Una de las cuestiones que plantea el vídeo es que EEUU no hacía nada por influir en la realidad de Uganda porque no tenían ésta no atentaba contra su país directamente, ni tenían intereses económicos en la zona. Iris Marion Young nos habla de cómo muchas veces los poderosos no intervienen en la lucha contra las situaciones injustas porque éstas no les afectan o porque tienen un interés en su perpetuación.

El problema del poder como parámetro de responsabilidad en relación a la injusticia estructural es que los agentes con un poder significativo en relación a las estructuras injustas, por lo general tienen un interés en su perpetuación. La injusticia que producen las estructuras normalmente no procede del diseño o de la intención de los agentes participantes, sino que a menudo es una consecuencia
predecible de los propósitos de aquellos agentes poderosos. Si creen que sus propósitos son legítimos y si, en cualquier caso, son capaces de aprobarlos aun con las objeciones de algunos, lo harán porque les beneficia o porque les parece demasiado costoso cambiarlos.
Por cada injusticia estructural hay un alineamiento de entidades poderosas cuyos intereses están servidos por esas estructuras. El sistema capitalista global del que forma parte la industria textil produce injusticias estructurales de privación material de millones de personas con insuficientes o ningún medio de subsistencia, y somete la mayor parte de estas personas a la dominación a través de la coacción económica. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, junto con economistas como Jeffrey Sachs y Amartya Sen, declaran que la pobreza en el mundo se podría eliminar por completo si las naciones ricas destinaran el 0,7 % de su PIB a la ayuda de los pobres del mundo 31. Esta ayuda podría ser beneficiosa si se pudiera extraer de aquellos países y hacer buen uso de él.
Pero incluso tal transferencia masiva en sí no cambiaría el proceso estructural en el que los poderosos titulares del capital deciden dónde invertir y hacer negocios
que mantienen a miles de millones de personas trabajando en condiciones injustas por salarios con los que no pueden vivir adecuadamente o, peor aún, que les excluyen de cualquier medio de vida.
En cada injusticia estructural hay también una clase de personas contra cuyos intereses operan las estructuras. Estas personas con frecuencia dependen del funcionamiento continuado de los procesos estructurales incluso cuando son perjudicados por ellos. En este sentido tienen menos poder en las estructuras.
Uno de los primeros cometidos de la responsabilidad política es exponer estas fisuras estructurales, es decir, revelar el hecho de que algunos agentes poderosos tienen interés en el statu quo mientras que otros tienen interés en el cambio. Las personas explotadas y dominadas deberían exigir justicia a los poderosos.
Estas confrontaciones incomodan a muchas personas. Los agentes poderosos y moralistas bien intencionados nos conducen a ser moderados en lugar de “extremos”, que asumamos una actitud de compromiso, conciliación y “gracias por estos pequeños favores”. Cuando las víctimas de la injusticia (y sus aliados) se niegan a dar marcha atrás a la confrontación, los agentes poderosos las reprimen con medios violentos.