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El viaje de Azad

Azad escapó de Irak en 1998, después de que unos soldados iraquíes lanzaran una granada contra su casa, arrancándole la mano derecha. Su viaje supuso semanas de caminata por las heladas montañas de Irán y a través de bosques de Grecia. En doce ocasiones se metió en las cajas mal ventiladas de diversos camiones, en las que apenas podía respirar. Un guardia turco de fronteras lo desnudó, le pegó y le robó. Cruzó el mar desde Turquía a Grecia en una balsa neumática.

     En la etapa final de su viaje, Azad se colgó en los bajos de un camión cuando este abordaba el ferry de Francia a Inglaterra. Permaneció allí durante todo el viaje. A una milla de Dover, se tiró a la calzada y a punto estuvo de ser atropellado por otro camión. Acudió a la comisaría de policía más próxima y solicitó asilo político.

     Azad consiguió el estatus de “persona protegida” y se le otorgó permiso indefinido de residencia en el Reino Unido. “Nadie quiere abandonar su país”, dice. “Pero, si yo me hubiese quedado en Irak, me habrían matado. Espero poder regresar algún día, pero, mientras esté aquí, en el Reino Unido, quiero ser una persona útil, un buen miembro de la comunidad”.

Extraído de Las personas refugiadas de Steven Maddocks.

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