Conversamos con Alfredo Canevaro sobre la Terapia individual sistémica

Alfredo Canevaro

Después de todo lo que ha escrito en revistas, Terapia individual sistémica. Cuando vuelan los cormoranes es su primer libro. Gracias a que se haya atrevido a escribirlo, podemos disfrutar y aprender de sus experiencias ¿Cómo surge este proyecto?

Ha sido un proceso natural que culminó en querer ser más didáctico con los alumnos de terapia familiar de la escuela Mara Selvini Palazzoli y de otras escuelas italianas a quienes interesaba mucho este modelo de aplicación de los conceptos teórico-clínicos del enfoque familiar al individuo deseoso de encarar una psicoterapia. El gran auge de la terapia familiar comenzó con el reconocimiento del fracaso del modelo bipersonal psicoanalítico con pacientes graves como los psicóticos o personas muy dependientes de su entorno familiar como los niños. Esto ha sido el sesgo que tomó la terapia familiar por décadas, olvidando que la gran parte de los pacientes neuróticos ,por prejuicios de los terapeutas, no podía aprovechar del gran recurso que es la familia de origen cuando se la puede ayudar a ponerse a favor del proceso terapéutico.

El hecho de pensar que por ser un individuo adulto, competente y solicitante de la psicoterapia individual excluía desde ya los aportes beneficiosos del trabajo con la familia de origen, al menos en un primer tiempo de la terapia para ayudarlo a diferenciarse mejor de ella, aprovechando la nutrición afectiva y la confirmación del proyecto existencial original de cada individuo, ha sido uno de los grandes mitos terapéuticos que quisiera precisamente desmitificar.

Demostrar que se puede acelerar ,abreviar y mejorar un proceso terapéutico cuando se aplica esta filosofía terapéutica a los individuos y a las parejas ha sido para mi un motivo importante, sobre todo para enseñar a los jóvenes terapeutas todavía no contaminados en concepciones rígidas y ortodoxas de la orientación psicoanalítica, o cognitivista o postmodernas que lo que hacen es desresponsabilizar a los terapeutas, confundiendo la paridad existencial que deben tener con sus pacientes, con la confusión de roles que no hace más que desviar de una concepción ética de la psicoterapia donde el responsable del tratamiento es el terapeuta.

Éste es un libro claramente útil para terapeutas ya que les puede ayudar para desbloquear algunos casos o entender el por qué de algunos abandonos, pero también podría recomendarse a personas que se estén formando en estos temas…

Es precisamente lo que estaba diciendo. Pacientes que habían seguido largos tratamientos en aquello que Bowen llamaba el corte emotivo (cut-off), es decir personas que por dificultades con su familia de origen intentaban poner distancia física o emocional con ellos para poder diferenciarse, no hacían más que llevar consigo esos problemas intentando resolverlos en nuevas relaciones significativas, que sin querer contaminaban con estos problemas transferenciales confundiendo y muchas veces destruyendo esas nuevas relaciones. Haber tratado muchas de estas personas que eran definidas fracasos terapéuticos me ha ayudado a pretender saber lo que ellas necesitan y valerme de la ayuda de sus familiares significativos para conseguir revertir resultados frustrantes.

Esta larga experiencia me lleva a querer ayudar a los jóvenes terapeutas mostrando un camino más lineal y directo que hace que el terapeuta tenga una posición más activa creando condiciones de encuentro emocional que pueda ayudar procesos de reconciliación intergeneracional. Así se puede crear una plataforma de lanzamiento de las personas que como los cormoranes aprovechen retornar para partir más decididos en búsqueda de su propia identidad y de su propio proyecto existencial.

Su libro es el primero de la colección de Terapia Familiar Iberoamericana que dirige Roberto Pereira, el objetivo de la misma es dar a los terapeutas contenidos que tengan más que ver con la cultura latina, normalmente las principales influencias en terapia de familia han venido de los modelos anglosajones, los que se han llamado los modelos fríos. El interés de esta colección es dotar a los     terapeutas latinos, portugueses y brasileños de unos modelos cálidos más cercanos a sus culturas.

¿Cómo se siente siendo el primogénito de la colección?

Desde ya la coincidencia temporal de publicación en español de mi libro y el comienzo de la colección me llena de orgullo. La decisión del coordinador, Roberto Pereira de hacerlo en primer lugar puede recordarme viejos tiempos en los que la revista de terapia familiar que fundé en 1978 daba a los líderes de esta disciplina en España motivo de confrontación y de identificación con una especialidad naciente en Iberoamérica.

Aquellos años de lucha por adquirir un perfil propio que la distinguiera de otras psicoterapias ayudaron a consolidar la hoy quinta disciplina mayor en los USA y seguramente muy importante en nuestros países latinos,que seguimos teniendo ,a diferencia de los anglosajones una mayor adhesión al estilo de vida familiar y por tanto menor disgregación del nido ecológico del ser humano.Drama que creo es el resultado peor de la sociedad de consumo ,que a los que consumió primero fue a los padres,ayudando a implantar modelos de realización individual hedonista ,basada más en poseer que en ser como denunciara hace tanto tiempo Erich Fromm